El ABC del desastre ambiental

Por Juan David Poveda, Biólogo Universidad Nacional

Abelardo De La Espriella despertó durante su campaña fuertes reacciones por sus comentarios en materia ambiental. El componente ambiental estaba prácticamente ausente en su escueto programa, pero de sus declaraciones públicas era posible entender que sostiene una visión utilitarista de la naturaleza, como fuente de recursos que deben ser explotados.

En materia energética, el nuevo gobierno plantea un retroceso en la tendencia mundial (ya de por sí insuficiente) de transición energética hacia energías más limpias como la solar o eólica, y promete un desarrollo en el sector de explotación de recursos fósiles como el gas, el carbón y, lo que suscitó más reacciones negativas, el fracking para la extracción de petróleo. Referente a la conservación, asegura que respeta las reservas naturales y la normativa ambiental, mientras promueve la expansión de la frontera agrícola y el desarrollo del agronegocio industrial, como ocurre en Brasil.

Desastre o milagro ambiental

Las reacciones negativas fueron tan significativas, que la campaña de De La Espriella, principalmente su fórmula vicepresidencial, tuvo que salir a hacer precisiones y a moderar el discurso frente al tema, mostrando una postura supuestamente a favor de la protección de la naturaleza. A la fecha han publicado el «ABC del milagro ambiental» donde se recogen las posturas y propuestas en esta materia, mostrando que, según ellos, sus prioridades son el agua, la biodiversidad y las comunidades. Un discurso que en el papel es incluso similar al del gobierno reformista de Petro. Pero si se lee entre líneas, encontraremos las mismas políticas neoliberales que se han aplicado en otros países, e incluso acá, y que solo han beneficiado a capitales extranjeros y que nos han dejado nada más que degradación ambiental y deterioro de la calidad de vida de las comunidades más vulnerables.

Este documento deja claro que la visión del gobierno entrante es de la naturaleza como “Capital natural”, establecen la biodiversidad, los ecosistemas, el agua, los suelos y los recursos energéticos como “activos estratégicos del país”. Dicen reconocer su valor social y ambiental, pero indudablemente se centran en su valor económico, y en cómo dichos “activos” van a permitir la inversión y la productividad, la proliferación del capital como fin en sí mismo. En otras palabras, como el mismo ministro designado ha mencionado, las políticas estarán orientadas a la inversión de empresas en proyectos extractivos minero-energéticos, que generarán increíbles ganancias para esos capitales extranjeros, pequeñas ganancias para los administradores del Estado y salarios precarios, condiciones laborales paupérrimas y degradación ambiental para las comunidades locales.

Además, el ABC del milagro ambiental también hace hincapié en la conexión entre la protección del ambiente y la política de seguridad, según ellos, la deforestación y la minería ilegal son los grandes problemas ambientales y se solucionan con presencia de fuerzas armadas que les quiten control a los grupos armados. Esto es problemático por dos cosas, primero, pone la responsabilidad de la degradación ambiental sobre actores ilegales, mientras ignora que la principal causa de deforestación en Colombia es la ganadería extensiva, en gran medida llevada a cabo de manera legal, y, por otro lado, implica que la minería legal no tiene un impacto nocivo. La minería legal llevada a cabo por empresas extranjeras y el fracking son igual, o más, perniciosos que la minería ilegal, y la solución no es la formalización como plantea el ministro de ambiente, designado o el recrudecimiento del conflicto armado en los territorios.

Un ministro para el saqueo

El ministro de ambiente, ya nombrado por De La Espriella es Fabio Arjona Hincapié. Este nombramiento se ha vendido como una decisión técnica, al ser alguien con supuesta preparación, experiencia en el sector, y fachada de ambientalista. Pero sus declaraciones sobre sobre el fracking, la consulta previa y su trayectoria revelan lo contrario. Arjona ha sido directivo de Conservación Internacional Colombia, ONG con sede en Estados Unidos y financiada principalmente por grandes capitales de ese país. En Colombia fue subdirector y luego director de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS), institución altamente criticada, que enfrentó denuncias de pescadores y campesinos de la región al favorecer los intereses de latifundistas y ganaderos del departamento. Además, durante su paso por la institución se consolidaron los grupos paramilitares, establecidos en gran medida por esos sectores privados favorecidos por la CVS, y se facilitó la entrada del capital extranjero.

De La Espriella y Arjona ven como “ambientalismo restrictivo” la lucha ambiental y la actual normativa, que es altamente manipulable, incluso hoy, por el capital privado, y que suele beneficiar legislativa y judicialmente a los dueños de dicho capital. Para ellos, los mecanismos como la consulta previa y las consultas populares, usadas por comunidades étnicas y campesinas para defensa de sus territorios ante el avance de proyectos extractivos, son nada más que piedras en el camino para los intereses del capital que representan. Proponen en este apartado el “destrabe ambiental” con el que buscan simplificar y agilizar los permisos ambientales y las consultas previas. Esto significa facilitar, aún más, la entrada de capital extranjero para el financiamiento de la explotación, incluso cuando la normativa ambiental y la ciencia puedan prever un impacto ambiental irreparable o cuando las comunidades estén en contra de un proyecto que ponga en riesgo su acceso al agua, seguridad alimentaria y, en general, su calidad de vida.

Resistir ante el gobierno depredador

Han dejado claras sus intenciones; si logra aplicar sus planes, estaremos ante una destrucción ambiental sin precedentes, con el beneplácito del Estado y en completo beneficio del capital imperialista al que responde. También una pérdida de soberanía sobre recursos naturales y minero-energéticos como ha ocurrido en Argentina. Pero eso solo sucederá si lo permitimos; no nos queda más que la lucha y la resistencia, como se ha dado en todos los países en donde se han ejecutado estas políticas neoliberales. Es de gran importancia la articulación de las luchas de los diferentes sectores, por nuestros derechos y el medio ambiente; nuestra tarea es la resistencia frente al gobierno ilegítimo y depredador que encabeza De La Espriella.

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