Los corruptos prometen acabar con la corrupción

Alejandro Pereira

La burguesía ha utilizado la corrupción para lucrarse y ganar votos prometiendo combatirla. Pero todos han tenido sus escándalos por los cuales son recordados y, sin embargo, tienen el descaro de hacer campaña solo con los escándalos del gobierno de Gustavo Petro.

Uribe, tal vez el más corrupto de todos, es recordado por las chuzadas del DAS, la yidispolítica, Agro Ingreso Seguro, los falsos positivos, la parapolítica y el soborno a testigos, entre muchos más. Aquí no se incluyen los que cometió cuando fue gobernador de Antioquia, como el de organizar grupos paramilitares, su relación con el narcotráfico, etc.; Juan Manuel Santos es recordado por la Mermelada en el Congreso, Odebrecht y Reficar, entre otros más; Iván Duque por los escándalos de Centros Poblados (MinTIC), el desfalco en la UNGRD, la contratación en la pandemia y la ñeñepolítica, entre muchos otros.

El gobierno de Gustavo Petro no podía escapar a los escándalos de corrupción, sencillamente porque gobierna con la misma maquinaria de burócratas corruptos, desarrollando el capitalismo, como él mismo se ha propuesto, y la corrupción es el sistema capitalista.

María Anayme Barón, quien fue auditora general de la República, denunció el 22 de diciembre de 2023, que el año inmediatamente anterior (2022) se perdieron por corrupción 50 billones de pesos (13 mil millones de dólares). Lo anterior significa que aproximadamente el 10% del presupuesto general de la nación se lo roban los corruptos.

¿Dónde están los corruptos?

Los corruptos han estado en todos los gobiernos, en los altos cargos del Estado, en el Congreso, en las grandes empresas privadas, nacionales y multinacionales; son los capitalistas y sus administradores.

Para castigar a los corruptos, no se pude acudir a la justicia porque hay fiscales, jueces, magistrados, congresistas y miembros de la alta burocracia de los gobiernos que hacen parte del entramado criminal de la corrupción. Además, los dueños de las multinacionales, así como muchos burgueses nacionales, que también son corruptos, viven en otros países y la poca justicia nacional burguesa no los alcanza.

La corrupción existe en todos los países porque en todos existe el capitalismo, por eso el expresidente Julio César Turbay se atrevió a proponer: “Tenemos que reducir la corrupción a sus justas proporciones”.

Las principales instituciones de los corruptos, como el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y la OCDE, también denuncian la corrupción y se apoyan en la información de Transparencia Internacional, pero son igual o más corruptos que los nacionales.

Las ONG también denuncian la corrupción

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) son organizaciones que funcionan con presupuesto gubernamental y, por eso, a pesar de su nombre, son gubernamentales. La ONG Transparencia Internacional denuncia la corrupción y propone medidas para reducirla. No se diferencian de las propuestas de políticos y gobiernos burgueses o reformistas que también la denuncian y proponen leyes y medidas, que quedan en el discurso, obviamente.

Transparencia Colombia calificó la corrupción en el país, para el año 2024, con 39 puntos de 100, donde supuestamente 100 puntos equivalen a corrupción cero. El país menos corrupto es Dinamarca con 90 puntos, y el más corrupto, Somalia con 8 puntos, según esta ONG.

La producción y la corrupción en el capitalismo

Se puede creer que el objetivo de la producción en el capitalismo es la satisfacción de las necesidades humanas, pero no es así. El objetivo es obtener ganancia para acumular capital ilimitadamente. Es absurdo e irracional, pero es que el sistema capitalista es irracional; se sustenta en la propiedad privada de los medios de producción (materias primas, tecnología y fuerza de trabajo) y, por lo tanto, en la apropiación privada de la riqueza, garantizada por el poder político de la clase social capitalista para hacer leyes que garanticen propiedad privada y la apropiación de la riqueza.

Las fuentes de la corrupción

El geógrafo marxista David Harvey denuncia que la corrupción no es solo un acto ilegal, sino una característica sistémica del capitalismo que se manifiesta, actualmente, como acumulación por desposesión, donde se despoja a la gente de sus derechos y bienes para favorecer la acumulación de capital, en un proceso necesario para la supervivencia y reproducción del sistema en la era neoliberal.

La expansión del capital no solo se está haciendo por inversión productiva, sino expropiando activos y derechos (tierras, servicios, conocimiento) a través de mecanismos como la privatización, la financiarización o especulación y el control de la propiedad intelectual, donde, desde el Estado se genera fuerza de trabajo barata y precarizada en favor de los capitalistas nacionales y las multinacionales.

Otra fuente de corrupción es la deuda externa. Los gobiernos y congresos aprueban, cada tanto, leyes de endeudamiento para obtener recursos vía préstamos de la banca mundial, dominada por la burguesía imperialista, para obtener préstamos. Una parte de esos préstamos se utiliza para inversión social, la otra para el saqueo de los recursos públicos mediante contratos que hacen los capitalistas con el Estado.

Hay que agregar que después de 500 años, actualmente, en su fase decadente, el capitalismo chorrea aún más sangre y corrompe todo, solo para poder seguir acumulando capital.

El programa de Cepeda para enfrentar la corrupción

El programa de Iván Cepeda frente a la corrupción incluye una política de austeridad, reformas para lograr transparencia en la contratación pública, sanciones ejemplares a corruptos, reducción de salarios del presidente y ministros, eliminación de privilegios excesivos (como lujos y viajes no esenciales) y supervisión estricta de compras estatales. El ahorro que se logre con esas medidas se destinará a programas sociales. Pero, si Iván Cepeda gana la presidencia, es inevitable que también tenga que enfrentar escándalos de corrupción, porque su papel, como ha sido el de Petro, es administrar los negocios de la burguesía a través de su Estado, su régimen político y su maquinaria corrupta. El mismo ha reconocido que no se podrá librar de la corrupción, porque así es el sistema.

Todas las iniciativas para reducir la corrupción no están mal, pero serán, en el mejor de los casos, para reducirla “a sus justas proporciones”, no para acabarla, porque lo que se necesita es acabar con el sistema capitalista, suprimiendo la ganancia, que es la fuente primaria y madre de todas las corrupciones.

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