Internacional, Luchas y Movimientos, Opinión Copa Mundial 2026: la dignidad de los pueblos en las fauces del imperialismo Publicado por: Editor Central el 12 junio, 2026 Más en Internacional: Bolivia: Fuera Paz! 27 mayo, 2026 La guerra contra Irán: una catástrofe medioambiental a escala mundial 27 mayo, 2026 Contra la condena a Jose Maria de Almeida 16 mayo, 2026 Juan Carlos Triana Antes de que sonara el pitazo inicial del partido inaugural de la Copa Mundial 2026, ya el imperialismo iniciaba sus agresiones contra los pueblos, el veto al mejor árbitro africano y a la camiseta haitiana, la prohibición a la selección iraní de pernoctar en el país ‘anfitrión’ y las requisas por más de siete horas a las selecciones de Uzbekistán y Senegal, son los primeros actos de lo que promete ser el Mundial más criminal de la historia. El fútbol es desde principios del siglo XX, el deporte más popular del orbe y la Copa Mundial que se realiza cada cuatro años desde 1930 y sin lugar a dudas el torneo deportivo más esperado en los cinco continentes. Para la edición de este año, por primera vez participarán 48 selecciones nacionales y tendrá tres países como sedes, pero a pesar de esto, esta Copa Mundial está lejos de ser un torneo más participativo e incluyente que los anteriores. La Copa Mundial 2026, tendrá como sedes Estados Unidos, México y Canadá, en tiempos en el que el Gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, ha dejado atrás la diplomacia que oculta el imperialismo, que ha mandado a la papelera de la historia la mediación de los organismos multilaterales y ha privilegiado la intervención militar directa para apropiarse de los recursos y defender el dólar como moneda del comercio mundial. La FIFA, la multinacional que se apropió de esta pasión de multitudes, después de los escándalos de torneos pasados, ha quedado al servicio de Trump, de un país al que no le interesa este deporte, pero al que le interesan las cifras que mueve a nivel global. Por eso, organiza la Copa Mundial en Estados Unidos sin importar la cacería humana que Trump ha hecho a los inmigrantes o las recientes agresiones imperialistas a Irán, Líbano y Venezuela. Fútbol y política Uno de los sofismas de la burguesía ha sido que el deporte es una especie de tregua en las guerras, de hermandad de las naciones, que está por encima de la política, basado en las historias de los viejos juegos del Olimpo en la Antigua Grecia, pero eso está muy lejos de la realidad. En plenas eliminatorias de este mundial en 2022, estalló el conflicto entre Rusia y Ucrania y la FIFA no dudó en sancionar sus selecciones nacionales en todas las categorías y sus clubes, que quedaron excluidos de todos los torneos. Sin embargo, un año después, el Estado de Israel invadió la Franja de Gaza iniciando uno de los peores genocidios en la historia de la humanidad, sin que la FIFA se pronunciara, dejando a la selección y los clubes sionistas, participar de todos los torneos europeos y en la eliminatoria mundialista. Las agresiones ya iniciaron Antes de que rodara el balón en Ciudad de México, donde el local se enfrentará a Ucrania este 11 de junio, ya las agresiones del Gobierno de Trump y la FIFA contra los pueblos, se iniciaron. Estados Unidos le negó la entrada al árbitro somalí Omar Ardan, considerado el mejor juez africano, tras once horas de interrogatorio en el aeropuerto. Al regresar a su país, Ardan dijo: “Creo que tienen un problema con mi país… todos pertenecemos a Somalia ya sea en lo bueno o lo malo. La bandera es nuestra y también lo es el pasaporte. Defendámoslos». Por otra parte, las selecciones de Senegal y Uzbekistán fueron sometidas a una revisión denigrante por siete horas, con revisión de sus jugadores y cuerpo técnico con perros y retención de sus equipajes. El ex campeón del mundo Fabio Cannavaro, director técnico de Uzbekistán, dijo: “Me dijeron que eran las reglas, pero al final el control fue solo para nosotros”. La selección haitiana también ha sido víctima, al ser vetada su camiseta oficial días antes de la celebración del Mundial, por tener traslucida en la parte inferior de su camiseta, el perfil de un hombre levantando una bandera, como un homenaje a un hecho histórico de la historia haitiana, la Batalla de Vertieres de 1803, una victoria contra las tropas de Napoleón Bonaparte. Los mundiales y el imperialismo La historia de los mundiales ha estado ligada al imperialismo, desde el sabotaje europeo al primer mundial en 1930 en Uruguay. Desde el otorgamiento de las sedes hasta los fallos arbitrales han empañado el desarrollo deportivo en los mundiales, pasando por las artimañas en los balotajes y los vetos o las sanciones a los jugadores, como el caso de Maradona en 1994. Pero los mundiales más significativos en cuanto a la intervención política fueron los de 1934 y 1938 que dieron el triunfo a los italianos en medio del ascenso del fascismo, la primera Copa Mundial en la posguerra realizada en un Brasil que venía de la dictadura de Vargas y que en 1950 trataba de legitimar la Cuarta República y el Mundial del 78 con el que la dictadura argentina pretendía esconder su accionar criminal contra la clase trabajadora. … y el Mundial 2026 Pero como decía Diego Maradona, “la pelota no se mancha”, y a pesar de que el futbol está hoy en manos de los peores mercaderes y controlado directamente por el imperialismo norteamericano, sigue siendo el deporte de las masas y la clase trabajadora y varias veces, dentro y fuera de la cancha, el fútbol le ha puesto los taches al imperialismo. Como en el Mundial de Brasil de 2014, que generó impresionantes movilizaciones por la corrupción de la organización, la construcción de los estadios y las condiciones laborales de los trabajadores durante este proceso, o con partidos emblemáticos que los pueblos han sentido como una venganza ante una agresión imperialista, como los fue aquel Argentina contra Inglaterra en 1986, después de la invasión a las Malvinas. En este Mundial, más allá del fútbol, se jugará la dignidad de los pueblos cuando les toca jugar en las fauces del monstruo, con una FIFA tomada por Donald Trump, dispuesta a perseguir migrantes, acechar con el ICE en los estadios, a humillar a los protagonistas de la Copa – los jugadores – y restringir cualquier denuncia que se quiera hacer de los crímenes del imperialismo. Post Views: 71