Campaña electoral, Declaraciones, Elecciones Burguesas En las calles y en las urnas: derrotar la ultraderecha. Voto crítico por Cepeda en la segunda vuelta Publicado por: PST Bogota el 2 junio, 2026 Más en Campaña electoral: La propuesta de Iván Cepeda para la educación en Colombia 27 mayo, 2026 DECLARACIÓN CONJUNTA PST-UNIOS: Llamamos a votar por Iván Cepeda y Aida Quilcué Sin compartir su programa y estrategia 26 mayo, 2026 Los corruptos prometen acabar con la corrupción 26 mayo, 2026 Voto crítico por Iván y Aida el 21 de junio, por la defensa de la naturaleza, por los derechos laborales y democráticos; derrotar la amenaza autoritaria y la injerencia imperialista en las urnas y en las calles. El resultado de las elecciones presidenciales del domingo 31 de mayo ratifica la agudización de la lucha de clases, expresando un descontento social que no se ha desactivado y sigue latente. De acuerdo al preconteo anunciado por la Registraduría, las elecciones para la presidencia se resolverán en segunda vuelta, el próximo 21 de junio, entre la candidatura de ultraderecha de Abelardo de la Espriella y el candidato del Pacto Histórico Iván Cepeda. La alta votación obtenida por De la Espriella (10.361.499 votos, 43.74%) muestra que logró aglutinar a la derecha, rebasando ampliamente la candidatura de Paloma Valencia y las otras candidaturas presentadas como de “centro”. La votación por Iván Cepeda (9.688.361, 40.90%) muestra que el anhelo de cambio expresado hace cinco años en el paro nacional de 2021 sigue vivo y no ha sido derrotado. Los resultados —hoy cuestionados por Petro y por la campaña de Cepeda, con matices, debido a denuncias de fraude— reflejan una marcada polarización. De un lado, se consolida un proyecto de ultraderecha que trasciende del viejo uribismo; del otro, la propuesta “reformista” de Cepeda, como continuidad del camino iniciado por Petro, que busca atenuar la profunda crisis social y contener el riesgo de un nuevo estallido social. De la Espriella impondrá por decreto la expropiación de la tierra, la vida, la libertad y demás derechos Él busca arrebatar lo poco que aún conservamos y lo que hemos logrado recuperar en materia de derechos laborales. Pretende también destruir las conquistas alcanzadas frente a la opresión machista y homofóbica, recortar aún más las libertades ya limitadas y reinstalar la represión sangrienta y la violencia política contra la población, como en los peores años del gobierno de Uribe. Las mujeres y las personas LGBTI enfrentan una amenaza grave, incluso contra sus vidas. Además, ha prometido explotar al máximo tanto a la clase trabajadora como a la naturaleza, anunciando que impondrá el fracking “a lo que dé”. Su proyecto es parte del fenómeno de ascenso de la ultraderecha a nivel internacional, el cual busca dar respuesta a la crisis social con un discurso de odio contrarrevolucionario despojado de todo eufemismo, y pasando por encima incluso de la derecha institucional y sus partidos tradicionales. Su figura encarna la peor cara del capitalismo decadente: con su asqueroso machismo, su entrega servil al imperialismo, al gobierno de Trump y al sionismo genocida de Israel, con la reivindicación de salidas autoritarias frente a la violencia y la crisis social que continúan golpeando a la población. Es parte del fenómeno de Trump en Estados Unidos, Milei en Argentina, Bolsonaro en Brasil, Bukele en El Salvador, Kast en Chile, Novoa en Ecuador y una larga lista de gobiernos de derecha que le han declarado la guerra a la clase trabajadora en el mundo. La oposición burguesa, entre el decadente uribismo y el emergente autoritarismo chabacán y criminal La oposición burguesa de derecha no escatima esfuerzos en su objetivo de arrebatar el gobierno al proyecto de frente popular de Petro y su continuidad en Iván Cepeda y Aída Quilcué. Sus dificultades para unificarse en una sola candidatura terminaron inclinándose por la candidatura de Abelardo de la Espriella, vaciando la campaña electoral de Paloma Valencia y mostrando que el viejo uribismo no ha podido recuperarse de la importante derrota, electoral de hace cuatro años, y al mismo tiempo el despertar de la conciencia democrática de millones que luchamos contra su régimen de terror paramilitar, masacres, asesinatos y guerra económica contra los trabajadores. Aunque parezca extraño, parte importante de la votación por Abelardo de La Espriella expresa de manera distorsionada el deseo de un cambio y el rechazo generalizado a los partidos burgueses tradicionales. El Pacto Histórico: reformas concertadas y concesiones para evitar otro estallido La votación por Cepeda y Quilcué demuestra que millones de votantes no estamos dispuestos al retorno de los gobiernos reaccionarios y autoritarios del uribismo, ni hacer experiencias con las aventuras de la ultraderecha que ya han mostrado su nefasto efecto en otros países. Pero también que el actual gobierno de Gustavo Petro cuenta todavía con un apoyo importante, a pesar de que no ha materializado gran parte de su proyecto de reformas. Las expectativas de millones de trabajadores siguen vivas, esperando a que Cepeda pueda avanzar en las promesas del Pacto Histórico anunciadas hace cuatro años. El programa de Cepeda, como continuidad del de Petro, busca mejorar o paliar las penurias de las masas con su política de conciliación con sectores de la burguesía (Acuerdo Nacional), pero frenando las luchas obreras y populares, al servicio de desarrollar un supuesto capitalismo “con rostro humano” y dando algunas concesiones a las masas para evitar el estallido social. Sin perder de vista la necesidad de derrotar a Abelardo de la Espriella, hay que señalar que, así como ha pasado en otros países, el ascenso de la ultraderecha se debe en gran medida, a la política de concertación y conciliación de clases, así como a las limitaciones y traiciones de los gobiernos reformistas, progresistas y nacionalistas, por la vía de intentar salvar el capitalismo reformándolo y gobernando junto con sectores burgueses. Esos gobiernos no resuelven los problemas de la población, dejando que la derecha capitalice el descontento, el desespero y el desencanto. Esta lección de la historia no muestra un destino ineludible, pero lo que no avanza retrocede; lo que no avanza hacia la derrota al capitalismo y hacia una solución estructural de la crisis social, alimenta su cara más violenta y decadente. Sectores de desempleados, informales, cuentapropistas y patrones de pequeños negocios, no se beneficiaron en el gobierno de Petro y en su desespero caen en la trampa de las promesas cínicas y demagógicas del corrupto y abogado de los criminales, de supuestamente acabar con la corrupción y la inseguridad. Es posible derrotar a la derecha, en las elecciones y en las calles La preocupación de que una derecha unificada alrededor de De la Espriella supere la votación de Cepeda en segunda vuelta es real. Los capitalistas que no están dispuestos a tranzar sus intereses con sectores que no son de su propia entraña, como les ha tocado en los últimos años, ya enfilan todos sus recursos para profundizar la campaña sucia contra la izquierda, ahora unificados alrededor de Abelardo de la Espriella, para derrotar en segunda vuelta a Cepeda y así dejar atrás el experimento reformista en Colombia. Tienen a su favor la maquinaria de la corrupción, los aparatos militares del paramilitarismo y el narcotráfico que sigue sembrando violencia en el campo; cuentan con personajes, “influenciadores” y las bodegas que usan las redes sociales para sembrar confusión, y además tienen al imperialismo norteamericano que sigue interviniendo para lograr un gobierno abyecto a sus intereses. Aun así, no la tienen fácil. Así como hace cuatro años el candidato Rodolfo Hernández intentó derrotar a Petro, enfrentan el profundo cambio en la lucha de clases en Colombia. Cepeda ahora tiene la presión de los sectores burgueses que también desconfían de un candidato anti instituciones (autodenominado “antisistema”), frente a un descontento latente sembrado con el ascenso del paro nacional de 2021, que no ha sido derrotado y el temor que la crisis social que puede volver a estallar en cualquier momento, arrebatando su poder y sus privilegios; es el temor a que estalle una revolución. Ellos saben que, así como el Gobierno de Petro concertó favoreciendo sus intereses, el de Cepeda continuará con la política de alianzas del Acuerdo Nacional. Desde fracciones del partido liberal, del santismo, los verdes y otros sectores, no están dispuestos a aventurarse a salidas de derecha con Abelardo de la Espriella, igualmente quienes se apartan quienes han sido directamente atacados en forma machista y homofóbica, como el caso de Juan Daniel Oviedo y Claudia López, condicionando su apoyo a Cepeda y Quilcué. La presión por las alianzas y por rebajar más el programa del Pacto Histórico será aún mayor. Nosotros proponemos la más amplia unidad, pero de los de abajo, los explotados, los oprimidos y todos los que rechazamos el proyecto autoritario; por encima de acuerdos por arriba que solo desdibujan más la posibilidad del cambio. Seguir el camino de la lucha El pueblo boliviano nos muestra el camino. Su experiencia nos señala que la derecha, en caso de ganar, impondrá contrarreformas para arrasar con los derechos, como lo hizo el presidente Rodrigo Paz, y que la única forma de detenerlo es en las calles con la huelga general, con el paro nacional. Es la lucha en las calles la que puede derrotar a la derecha. En Colombia ya tenemos la experiencia. Si no pudimos derrocar a Iván Duque en 2021 fue porque los dirigentes del paro lo desmontaron para canalizar el descontento en las urnas. Si gana Iván Cepeda, también tendremos que movilizarnos tanto para exigir al gobierno que resuelva los grandes problemas de fondo de los trabajadores, campesinos, sectores populares y campesinos; como para enfrentar la contraofensiva de la derecha derrotada, que hará todo lo posible por impedir hasta los mínimos avances democráticos y sociales. Con la unidad de los explotados y oprimidos, en la lucha directa, podemos derrotar el régimen político que aún se mantiene, y conquistar las reformas y reivindicaciones que necesitamos. Es mediante una revolución en las calles que podremos derrotar a los poderosos y por fin gobernar los trabajadores y el pueblo. De lo contrario, caeremos en la dinámica de la alternancia entre gobiernos de derecha y de izquierda que no resuelven los problemas y por el contrario los agudizan. Sin dejar de tener el foco en la movilización y la lucha en las calles, llamamos a impulsar el voto crítico a Cepeda en segunda vuelta, y a organizar la movilización, porque gobierne quien gobierne, los derechos se defienden. Estratégicamente impulsamos la construcción de un partido, no electoral, sino para la lucha y la revolución socialista, para conquistar un gobierno de los trabajadores y un sistema económico sin explotadores ni explotados. Voto crítico por Iván y Aida el 21 de junio, por la defensa de la naturaleza, por los derechos laborales y democráticos; derrotar la amenaza autoritaria y la injerencia imperialista en las urnas y en las calles. 1 de junio de 2026 Comité Ejecutivo Partido Socialista de los trabajadores Post Views: 274