Las reivindicaciones de la mujer en los pliegos de peticiones

Por: Comisión Sindical PST

En los pliegos de peticiones de los sindicatos no es habitual incluir reivindicaciones de la mujer. Pero es muy importante porque se trata de los derechos de la mitad de la clase trabajadora, mitad que además aporta más que el hombre a la sociedad, por los oficios que realiza para garantizar la producción y la reproducción de la fuerza de trabajo (trabajo doméstico o llamado de cuidados), de lo cual se benefician los empresarios con mayor plusvalía; además, por la brecha salarial y pensional que persiste, y la opresión en la sociedad y en el entorno laboral.

Las mujeres trabajadoras sufren la explotación laboral junto con los hombres; pero además enfrentan mayor desempleo, una brecha salarial y pensional, opresión, acoso sexual, laboral y machismo en general.

Para unir a la clase trabajadora contra la explotación laboral y la desigualdad que el sistema capitalista genera, es necesario que los trabajadores hombres asuman las reivindicaciones de la mujer como propias, buscando una igualdad de derechos y combatir la opresión. El no hacerlo perjudica a la clase trabajadora de conjunto porque la divide, lo que es funcional al sistema de explotación del trabajo asalariado. Cuando ganan las mujeres no pierden los hombres, gana toda la clase.

La mujer sufre más desempleo que el hombre

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en enero de 2026 la tasa de desempleo de las mujeres en Colombia se situó en 13,8%. Con un desempleo femenino superior en 8,7% al de los hombres, una diferencia importante y funcional al capitalismo, porque engrosa el ejército industrial de reserva con un porcentaje mayor de mujeres que sufren una doble opresión: la explotación capitalista en el trabajo asalariado y la opresión doméstica en el hogar y en la sociedad.

La brecha salarial y pensional

La brecha salarial indica que las mujeres ganan en promedio entre un 6,3% y un 12,9% menos que los hombres, aunque la diferencia es superior al 30% en el sector informal y en el campo. Como resultado del desempleo, precariedad y bajos salarios, al final de su vida solo 1 de cada 8 mujeres se pensiona.

Por eso, en los pliegos hay que incluir cláusulas que busquen la eliminación de esta brecha salarial, garantizando que a igual trabajo o trabajo de igual valor corresponda igual salario.

Además, para que se reconozca el aporte fundamental de la mujer trabajadora en la reproducción de la fuerza de trabajo y la sostenibilidad social, y para mitigar la doble carga de trabajo: laboral y de cuidado doméstico, es necesario incluir en los pliegos de peticiones un auxilio de equidad y cuidado, la disminución de la jornada laboral para las madres cabeza de familia, y las gestantes, así como el derecho a los permisos remunerados por atención de hijos y personas a cargo.

Protección a la maternidad 

La licencia de maternidad en Colombia es de 18 semanas para la madre y 2 semanas para el padre. Hay que buscar ampliar este periodo por lo menos a 24 semanas, teniendo en cuenta que ser madre significa aportar a la reproducción de la fuerza de trabajo. También hay que incluir la adecuación de espacios para la lactancia dentro de la jornada laboral y flexibilidad de tiempo para los cuidados de familiares que permitan que esa responsabilidad sea compartida con los hombres. Exigir un plan para que existan guarderías en los lugares de trabajo, empezando por las empresas grandes así como en los grandes colegios y universidades.

Gestión menstrual

Gestión menstrual con instalaciones que cuenten con dispensadores gratuitos de productos para la salud menstrual. Hay empresas como Transmilenio en Bogotá, en donde las estaciones no cuentan con baños para las trabajadoras, o como Seatech, empresa productora de atún en Cartagena, donde a las trabajadoras se les descuenta el tiempo para ir al baño. Dos casos que muestran el desprecio por la mujer trabajadora.

Contra el acoso sexual, laboral y sindical

Al cierre de la presente edición ha estallado un escándalo por acoso sexual por parte de directivos y periodistas de jerarquía en Caracol, uno de los principales medios de comunicación de la burguesía colombiana.

En el acoso sexual, las conductas más comunes incluyen bromas sexuales, comentarios sexistas y presión contra las mujeres y personas LGBTIQ+.

El acoso sexual se presenta en muchas empresas, por lo que es necesario que en los pliegos de peticiones se incluyan garantías de entorno contra el acoso sexual, laboral y sindical, mecanismos de atención y sanción, con protección a las víctimas y medidas de apoyo y estabilidad laboral, en el que los sindicatos tengan la participación y los sindicalistas hombres sean vanguardia en la lucha contra este delito.

En 2025, la plataforma tecnológica Espacios Laborales Sin Acoso (ELSA) reportó, para el caso de Colombia, “una prevalencia de acoso sexual laboral superior al 35% en las empresas evaluadas, con menos del 1% de casos reportados formalmente”.

Con la Ley 2365 de 2024 y la Ley 1010 de 2006 las empresas están obligadas a conformar un comité para recibir y gestionar en forma confidencial quejas que deben presentarse ante el Comité de Convivencia, ante el Ministerio de Trabajo o ante jueces laborales.

Los sindicatos deben colocarse al frente de la lucha por las reivindicaciones de la mujer trabajadora exigiendo la conformación del comité e integrándolo; incluyendo puntos específicos en los pliegos de peticiones en favor de la mujer trabajadora, como se ha indicado, y en la lucha contra el acoso sexual, laboral y sindical, incluyendo formación contra el machismo, la opresión y la violencia contra la mujer para todos sus afiliados.

Para lograr esto, además es necesario que los sindicatos inicien una campaña contra el machismo dentro del mundo sindical, favoreciendo la presencia de mujeres en asambleas y puestos directivos; los sindicatos deben garantizar horarios adecuados para las asambleas, seminarios y actividades, así como guarderías para que las mujeres puedan participar.

Cuando se presente un hecho de violencia, acoso laboral o sexual contra una trabajadora; el movimiento sindical en cabeza de las centrales debe responder con la movilización, la huelga y demás herramientas de la clase obrera.

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