Campaña electoral, Colombia, Declaraciones, Luchas y Movimientos, Mujer Aida Quilcué: lucha y resistencia; Paloma Valencia: latifundismo y despojo Publicado por: Editor Central el 14 mayo, 2026 Más en Campaña electoral: Las revoluciones de Iván Cepeda: Las migajas del Acuerdo Nacional 11 mayo, 2026 Voto crítico por Iván Cepeda. Contra el uribismo y la derecha 24 abril, 2026 El cambio no es en el congreso, sino en las calles 4 marzo, 2026 Fernando Graco Si Iván Cepeda representa la lucha de las víctimas de crímenes de Estado, su candidata a la vicepresidencia, Aida Quilcué, representa la lucha y resistencia de los pueblos indígenas contra el régimen autoritario que encarna el uribismo, responsable del asesinato de muchos de los líderes indígenas (entre ellos el esposo de Aída), del desplazamiento y la apropiación de sus territorios y la tierra del campesinado. La presencia de Paloma Valencia en la candidatura del uribismo y la de Aida Quilcué en la candidatura del Pacto Histórico, ubica a dos mujeres en bandos opuestos de la lucha de clases en general, y de la lucha por la tierra en particular. Ambas del departamento del Cauca, uno de los departamentos con mayor concentración y desigualdad en la distribución de la tierra en Colombia. Paloma Valencia, nieta de Guillermo León Valencia, quien como presidente se caracterizó por su febril anticomunismo y la sangrienta persecución al campesinado, además de ser organizador de grupos paramilitares. Paloma, es fiel representante del sector terrateniente, ganadero y narcotraficante de la burguesía, sector despojador de la tierra del campesinado y de los territorios de los pueblos indígenas, responsable de millones de desplazados y del asesinato de dirigentes y líderes sociales, entre ellos el esposo de Aída, Edwin Legarda, líder del pueblo Coconuco. Aida Quilcué, del pueblo Nasa, comenzó su activismo social siendo niña, a los 10 años, como suele suceder con muchos niños y niñas que son empujados a la lucha sin alternativa, como Ahed Tamimi, activista palestina que empezó a los 9 años a enfrentar a los policías israelíes cuando los palestinos eran atacados y agredidos por el aparato represivo sionista. Aída fue promotora de salud de la Asociación Indígena del Cauca (AIC) tras la avalancha del río Páez en 1994; presidenta del Consejo Regional Indígena del Huila CRIHU entre 2003 y 2004; líder en la minga indígena de 2008, en una de las movilizaciones más importantes contra el gobierno de Uribe; consejera de Derechos Humanos y Paz de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC); la primera mujer en representar al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), una de las organizaciones del movimiento indígena que más tradición de lucha tiene; y actualmente es senadora por la Circunscripción Especial Indígena. Aída conoce los problemas de los pueblos indígenas, del campesinado, de la mujer y los sectores oprimidos; mientras, en el otro extremo, Paloma Valencia conoce cómo desplazar y despojar a los pobres de su tierra, al pertenecer al círculo uribista, o apropiarse de tierra del Estado. La Agencia Nacional de Tierras recuperó, en abril del año pasado, 6.000 hectáreas de la finca Buenavista del Vichada, cuya área ocupaba el primo de Paloma, Nicolás Laserna y Gustavo Londoño, excongresista y socio de tierras de la candidata uribista. La candidatura a la vicepresidencia de Aída, presenta una disyuntiva, que ya enfrentó Francia Márquez: colocan su figura y su legitimidad como luchadoras al servicio de la movilización contra la opresión, o la supeditan a los acuerdos y pactos con los explotadores y opresores, dentro y fuera del gobierno, si se limita al programa de Iván Cepeda. Pero esperamos que los pueblos indígenas se sigan movilizando en forma independiente para exigir el cumplimiento de acuerdos y seguridad en sus territorios y mayor autonomía, así como por los derechos de las mujeres y todos los sectores oprimidos. Post Views: 44