Colombia Declaración del PST sobre el aumento del salario mínimo: ¿Por qué lloran los ricos? Publicado por: Administrador el 31 diciembre, 2025 Más en Colombia: El cambio no es en el congreso, sino en las calles 4 marzo, 2026 Salario mínimo de tres millones de pesos 16 febrero, 2026 ¿Por qué mueren los mineros? 11 febrero, 2026 El 29 de diciembre el presidente Petro oficializó lo que ya era una verdad filtrada días atrás: el aumento del salario mínimo por decreto del 23.7%, que con el subsidio de transporte llega a $2.000.000 de pesos. Esta decisión no solo deja sorprendidos e indignados a los representantes de los gremios capitalistas que tan solo ofrecieron 7.21%, sino a la burocracia sindical que propuso un tímido 16%. El gobierno Petro sustenta el aumento del 23.7% en el último estudio de la OIT sobre salario vital; aumentar la participación de los trabajadores en la renta nacional, es decir, en el consumo de los trabajadores y sus familias como factor que dinamiza la economía. Los trabajadores debemos comprender esta alza del salario mínimo develando el discurso adolorido de los explotadores que recurren a tecnicismos, verdades a medias, falacias y mentiras descaradas para tratar de mantener el viejo discurso de que, ande bien o mal la economía, es mejor que el salario se rebaje a cambio de aumentarlo. Pero también es necesario develar las motivaciones y contradicciones de la decisión del gobierno, entendiendo este aumento no como una dádiva, ni como suficiente, sino como un triunfo parcial en medio de la eterna lucha entre trabajo y capital en el capitalismo. Además, esta decisión debe plantear la inevitable lucha que se abre entre los capitalistas por reversar este decreto, y los trabajadores para mantenerlo y lograr el valor real de su fuerza de trabajo. Mentir sirve, al menos para confundir A propósito del aumento del salario, se han dicho infinidad de argumentos, la mayoría viejos relatos, que a fuerza de ser repetidos por los medios y por “economistas”, se dan por verdades absolutas, como leyes incuestionables de la naturaleza. Los empresarios afirman que al aumentar el salario también aumentan los costos y precios de los productos; que ese aumento fomenta la informalidad; que disminuye la inversión y la competitividad; que se compromete la sostenibilidad de las empresas, especialmente las microempresas; que afecta la viabilidad del empleo formal a largo plazo; y que genera inflación, entre otras mentiras más. Lo cierto es que ni siquiera existe consenso entre los economistas burgueses en estas falacias. Hay corrientes de economistas que reivindican una visión similar a la que sustenta Petro, en la que mayores salarios de los trabajadores, junto con otras medidas, dinamizan el consumo, y la economía capitalista en su totalidad, garantizando también mayores ganancias a los capitalistas. ¿Qué es el salario? Es necesario recordar que en la sociedad capitalista la fuerza de trabajo es una mercancía más, y se comporta como tal. El salario representa el valor de la fuerza de trabajo, y no es lo mismo el trabajo que la fuerza de trabajo. Lo que nos pagan a los trabajadores no es el trabajo que realizamos, sino el valor de la fuerza de trabajo. Los trabajadores producimos más de lo que nos pagan. Por eso es que el trabajo produce un plusvalor, que es la plusvalía que los empresarios se apropian y les gusta llamarla ganancia; odian la palabra plusvalía, pero aman la ganancia. En la sociedad capitalista existe una lucha incesante por qué porción se quedan los capitalistas del valor producido por la fuerza de trabajo y qué porción los trabajadores en forma de salario El salario no es más que la porción de valor producida por los propios trabajadores que nos es devuelta para que podamos reproducirla; es decir, es el monto que necesita un trabajador para producir la fuerza (energía) que gasta en cada jornada laboral durante un mes, y para reproducir esa fuerza de trabajo garantizando familia y descendientes para que sea reemplazado; así es que el sistema de producción capitalista garantiza mano de obra permanentemente. Reproducción de la fuerza de trabajo y “salario vital” El presidente Petro ha usado como uno de los argumentos más fuertes el del salario vital, que suena como algo justo, que dignifica la condición del trabajador como único productor de valor. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), que no es precisamente una organización de los trabajadores, sino una especie de ministerio internacional del trabajo, fue creada en 1919 para controlar y canalizar la lucha de los trabajadores, evitando que hagamos una revolución como la que hicieron los obreros rusos en 1917, que pasaron a controlar la producción y la distribución, eliminando la ganancia y repartiendo la riqueza. La OIT, conformada por representantes de empresarios, gobiernos y sindicatos, ha concluido que el salario vital en Colombia para 2025, que no es más que el valor de la fuerza de trabajo, debía ser de $3.000.000. Conclusión: Aparte del aumento reciente, del 23.7%, los trabajadores necesitaríamos otro aumento de $1.249.000, un poco más del 50%, para estar a la par con el valor real de la fuerza de trabajo. Los empresarios tienen una deuda con los trabajadores Por lo que ya se ha explicado, los empresarios se han estado apropiando de más de la mitad de nuestro salario. Petro no ha hecho más que intentar recuperar una parte de lo que nos han quitado. Es lo mismo que sucedió con las tres horas extras recuperadas en la reforma laboral de 2025; las que nos habían quitado los empresarios con las contrarreformas redactadas por Uribe. Aunque aún nos quedaron debiendo una hora. El aumento de salario no genera inflación No es verdad que un aumento del salario genere inflación. Si los precios de los alimentos y los servicios aumentan cuando aumenta el salario, quiere decir que los empresarios y los gobiernos han decidido indexar ese aumento a productos y servicios, como una trampa para no conceder un aumento real del salario, sino un simple aumento nominal y como mecanismo para mantener intactas sus ganancias, transfiriendo al consumidor mayores costos. “Por ejemplo, en los últimos 20 años, aunque se ha aprobado un aumento nominal cada año, que equivale en promedio al 7%, traducido como aumento real solo equivale a un 2%” (El Socialista 761 en pstcolombia.org). Con el aumento del salario, los empresarios no pierden, simplemente ganan menos al no poder apoderarse de una porción mayor de plusvalía. El salario y la ganancia tienen la misma fuente: el trabajo. Si uno de estos factores sube, el otro disminuye y viceversa. El aumento de salario no genera desempleo Otra mentira de los empresarios es que el aumento de salario genera desempleo. Eso no es verdad. El desempleo es una característica inherente al sistema capitalista que no puede existir sin un ejército laboral de reserva; un ejército de desempleados para controlar el valor de la fuerza de trabajo. Con el aumento de la productividad, generado por el desarrollo de la tecnología, los trabajadores nos volvemos más productivos, lo que significa que el valor del salario se recupera en menos tiempo. Pero como la jornada de trabajo no disminuye, entonces aumenta la ganancia y también el desempleo. Con el aumento de la productividad se debería disminuir la jornada laboral e incorporar más trabajadores a la producción, pero lo que hacen los empresarios es mantener la jornada para aumentar el trabajo excedente y así obtener más ganancia. En el capitalismo, la productividad favorece a los capitalistas que ganan más, mientras nos perjudica a los trabajadores porque seguimos trabajando la misma cantidad de tiempo, o más, y somos víctimas del desempleo que aumenta, tanto como la productividad. Los emprendedores son desempleados, no empresarios Otra mentira de los empresarios es que con el aumento del salario mínimo se perjudica a más del 90% de los empresarios. Pero es que llaman empresarios a los trabajadores que están desempleados y montan un “negocio” o lo que llaman un emprendimiento, que no es más que un rebusque. Los empresarios engañan con el lenguaje y confunden, porque muchos desempleados, que se rebuscan, se convencen de que son empresarios. Colombia tiene una fuerza laboral de 25.844.000, y solo 10.293.000 tienen empleo. Es decir, que hay 15.551.000 que están desempleados sin ningún ingreso o desempleados que están en el rebusque con “emprendimientos”, que incluye desde una tienda hasta vender dulces en el transporte público (ver El Socialista 759 en pstcolombia.org). A todos los que no estén buscando empleo los llaman ocupados, no desempleados. En esto el gobierno de Petro mantiene la narrativa sustentada por el DANE, que enmascara a los desempleados con el nombre de “trabajadores informales”, a cambio de llamarlos por su nombre: desempleados. El salario vital de $2.000.000 no beneficia a toda la sociedad Petro trata de tranquilizar al empresariado asegurando que un mayor salario significa una mayor capacidad de consumo de los trabajadores y mayor demanda de productos y servicios, lo que redunda en una mayor dinamización de la economía colombiana. Esta argumentación sigue la concepción “progresista” (reformista) de que es posible un capitalismo armónico entre los intereses de los trabajadores y los capitalistas; obedece a una visión utópica, en la que supuestamente es posible la redistribución (democratización) de la riqueza, lo que es totalmente alejada de la realidad del sistema capitalista imperialista en decadencia. La sociedad capitalista no está basada en la armonía y la racionalidad, sino en la competencia despiadada entre capitalistas y la mayor explotación posible del trabajo. El dueño de una empresa desea, simultáneamente, que sus trabajadores tengan el menor salario posible y que los otros capitalistas paguen mejores salarios para que esos trabajadores compren sus mercancías. Esta contradicción es insalvable, y aunque ha sido atenuada en momentos específicos (como el New Deal inspirado en Keynes) la dinámica de explotar más a los trabajadores y disminuir la participación del salario en el capital, sigue siendo la norma. Esto quiere decir que este aumento de salario debe ser tomado como una reivindicación necesaria, pero inestable e insuficiente, que va a ser atacada por los capitalistas de uno u otro modo. No es promesa de armonía y estabilidad, es un triunfo que hay que defender en medio de la inevitable lucha de clases. Que el gobierno emita un decreto para congelar los precios Petro ha señalado que los precios de alimentos y servicios esenciales (arriendo, energía, transporte) no deben seguir indexándose automáticamente al aumento del salario mínimo. Esto debe concretarse en medidas efectivas que permitan combatir la especulación de precios y que el aumento del salario sea consumido por el alza y la inflación en pocos días. Hay que ir más allá; ningún producto o servicio (esencial o no) debe aumentar. Es decir, que el gobierno debe decretar congelación de los precios de la canasta básica. Alza general de salarios y rebaja salarial para congresistas y altos funcionarios del Estado El salario mínimo vital de $2.000.000 contrasta con la situación de gran parte de los trabajadores estatales, cuyo ajuste salarial sigue atado a pírricos aumentos, apenas por encima del IPC. Es la situación de miles de maestros y demás empleados públicos de base, que siguen recibiendo salarios de hambre. Esto contrasta con los escandalosos salarios multimillonarios y primas de la alta burocracia del Estado, como el de los congresistas, altos jueces, ministros y demás altos funcionarios que siguen desangrando el presupuesto estatal. Debemos exigir alza general de salarios para todos los trabajadores, incluyendo el sector estatal, y rebaja salarial para la alta burocracia. Que las direcciones de las centrales obreras convoquen a la movilización Comprendiendo que un aumento del salario es importante, ya sea nominal del 23.7% o real del 18%, no debemos conformarnos y quedarnos celebrando. Ya los empresarios han amenazado con aumentar los precios de los productos y los servicios; con despedir trabajadores y precarizar el trabajo aún más; incluso, amenazan con demandar el decreto para que la Corte Constitucional lo revise y lo rechace. La movilización es una necesidad, no simplemente para defender el aumento del salario, sino para exigir más; para que el salario mínimo quede en $3.000.000, que es lo que vale la canasta básica; para que se aumente el salario a los trabajadores que están por encima del salario mínimo y no los favorece este decreto; por una verdadera reforma laboral y por las reformas pensional y de salud, un plan de choque contra el desempleo y la informalidad, entre otras reivindicaciones. Desde ya, las centrales obreras y cada sindicato deben convertirse en vigilantes para que el aumento del salario se cumpla a cabalidad, enfrentando las maniobras de despidos, aumentar la carga de trabajo y la sobreexplotación, la especulación de precios y todos los mecanismos que la burguesía utilizará para recuperar su fraudulenta ganancia. Partido Socialista de los Trabajadores Comité Ejecutivo 31 de diciembre de 2025 Post Views: 823