Economía, Marxismo, Sindical Los ricos quieren que el mínimo sea más mínimo Publicado por: PST Bogota el 13 febrero, 2026 Más en Economía: Salario mínimo, ¿para la canasta básica o para los huevos de Carrasquilla? 25 noviembre, 2025 Carta abierta a los candidatos y candidatas del Pacto Histórico ¿Defenderán los derechos laborales? 25 septiembre, 2025 Editorial/ Presupuesto nacional y reforma tributaria de Petro: Qué los trabajadores y el pueblo se sacrifiquen para seguir pagando la deuda externa 17 septiembre, 2025 El gobierno decretó un aumento del salario mínimo del 23.7%, aunque ese aumento debió superar el 50% porque el costo de la canasta básica está alrededor de los tres millones de pesos. Pero la burguesía está protestando porque de sus jugosas ganancias los trabajadores recuperamos un poco de lo que nos corresponde. Por: Fernando Graco Petro tuvo como referencia el anuncio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que dice que en Colombia un salario mínimo “digno” o “vital” para una familia promedio de cuatro personas debe ser de $3 millones mensuales. Esto para cubrir las necesidades básicas como alimentación, vivienda, salud y educación. Además, hay otros argumentos que justifican un aumento para que el salario mínimo sea de $3 millones: 1. Lo que cuesta la canasta básica es lo que corresponde al valor de la fuerza de trabajo: su producción diaria de energía para gastarla en la producción y en la reproducción, es decir, en la familia, para garantizar que el sistema pueda reemplazar la fuerza de trabajo cuando esta tenga que retirarse de la producción y jubilarse. 2. En los últimos 10 años (2005-2025) el aumento real del salario mínimo, en promedio, fue tan solo del 3.9%. 3. La productividad ha aumentado porque la tecnología les ha dado mayor capacidad a los trabajadores para producir, sin que los empresarios reduzcan la jornada laboral en la misma proporción en que crece la productividad. Con mejor tecnología, los trabajadores rendimos más plustrabajo en menos tiempo; más plusvalía o ganancia. Además, tener en cuenta que la economía colombiana creció (el producto bruto interno) en el último trimestre un 3.6% y en todo el año un 3.4%. Veamos algunos ejemplos: “Al desagregar por tipo de entidad, los bancos acumularon utilidades de $12 billones con un crecimiento de 60%, mientras que las corporaciones financieras volvieron a terreno positivo y alcanzaron $2,4 billones en ganancias. Además, las cooperativas de carácter financiero reportaron un saldo en verde de $114.800 millones” (Valora Analitik 16 de enero de 2026) “Nutresa casi duplicó su utilidad: las ganancias crecieron 94,8% en el primer semestre de 2025”, diario El Colombiano, 23 de enero de 2026. “Utilidad neta operativa de Grupo Argos crece 161% en 2025 y accionistas ganan más de COP 1,5 billones tras cierre de la escisión” (grupoargos.com, 14 de agosto de 2025) Si a los trabajadores los ha sorprendido un aumento del 23%, es porque estaban acostumbrados con aumentos de una sola cifra, lo que terminaba siendo una reducción salarial. También porque hemos estado acostumbrados a un salario de miseria y a completarlo con horas extras, con comisiones o a tener que asumir varios trabajos. La burguesía estaba acostumbrada a tener exorbitantes ganancias, no solo con la plusvalía que resulta de no pagar todo el trabajo a quienes producimos la riqueza, sino que han estado pagando más o menos la mitad del valor de la fuerza de trabajo, que, como ya se ha dicho, ese valor se puede medir por el costo de la canasta básica. Un salario que al menos sea equivalente al costo de la canasta básica no se puede negociar. El salario mínimo para 2026 no se pudo concertar y por eso el gobierno decretó ese aumento. La burguesía no acepta el aumento del 23.7% y por eso quiere derogarlo a través de las instituciones que controla, como las Cortes. Imaginémonos que el aumento hubiera sido del 53%, que es lo que correspondía para que el salario mínimo quedara en 3.000.000, según lo indica la OIT. La protesta de los trabajadores es porque el salario no nos alcanza; la de los ricos, porque quieren acumular más capital, para acumular más capital. El aumento del salario no genera inflación Con el aumento del salario mínimo se difunde la errada idea de que eso genera automáticamente aumento de los precios de los productos, es decir, inflación. Pero eso no es verdad. Como dice el refrán: “No compares peras con manzanas”. El nivel de salarios está determinado por la ganancia del capitalista, mientras que el valor de las mercancías está determinado por los precios de producción de esas mercancías; por el trabajo socialmente necesario para su producción. Es decir, si se aumentan los salarios, lo que sucede es que se reduce la ganancia de los capitalistas, no es que aumente el costo de la producción de las mercancías. Pero los capitalistas mezclan las peras con las manzanas para confundir y justificar su oposición al aumento del salario y pretenden convencer a los mismos trabajadores para que se sumen a ese coro. Por aumento general de salarios y reducción de la jornada laboral Mientras que para los capitalistas es exagerado el aumento del salario mínimo del 23.7% que decretó el gobierno, para los trabajadores, con el actual salario mínimo, es insuficiente y necesitaríamos otro aumento del 53% para llegar al nivel del costo de la canasta básica: los $3 millones. En cuanto a los trabajadores que están por encima del salario mínimo, también necesitan un aumento; es decir, necesitamos un alza general de salarios y, al mismo tiempo, reducción de la jornada laboral para abrir más puestos de trabajo y disminuir el desempleo. Eso no tendrá consecuencias en el valor de las mercancías, sino en la ganancia de los capitalistas, que en su prensa especializada se sienten orgullosos mostrando sus inmensas ganancias, pero se quejan ante los trabajadores de lo poco que están ganando. Los trabajadores no debemos dejarnos ablandar por las lágrimas de los capitalistas. La producción al servicio de las necesidades, no de la ganancia Es muy claro que en el capitalismo la producción está al servicio de la ganancia, no al servicio de las necesidades de la población. Es por lo cual se producen grandes contradicciones: mientras los ricos se enriquecen cada vez, más, los trabajadores nos empobrecemos más; mientras más aumenta la productividad, más disminuye el empleo y quienes tienen empleo laboran más horas; mientras más producción de mercancías hay en exceso, menos capacidad tenemos los trabajadores para adquirirlas. Por eso es necesario comprender qué es lo prioritario: si las ganancias de los ricos o el bienestar de los trabajadores. Siendo lo segundo lo importante para gran la mayoría de la población, que es la población trabajadora, las empresas de servicios domiciliarios, salud, educación y vivienda deben ser estatizadas y tener el control de los trabajadores. Así se puede garantizar suplir en forma amplia las necesidades de quienes producimos, no la necesidad de los expropiadores. Es decir, hay que expropiar a los expropiadores, tanto de la tierra como de la industria y los servicios. Post Views: 755