Salario mínimo, ¿para la canasta básica o para los huevos de Carrasquilla?

Las cuentas que hace el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), con relación al costo de la canasta básica, son similares a las que hizo el exministro de hacienda, Alberto carrasquilla en 2021, quien afirmó que una docena de huevos valía 1.800 pesos, cuando su valor real era el doble.

Por: Fernando Graco

Con Petro el Dane no cambió

Si un trabajador escucha o lee algunas estadísticas del Dane sobre el empleo, el valor de la canasta básica o los salarios, fácilmente concluirá que no corresponden con su realidad.

La metodología del Dane, que es un departamento del gobierno, es funcional a los intereses de la burguesía, por eso en sus informes se distorsiona la realidad, mostrando solo una parte de la verdad. Por ejemplo, da cifras del desempleo de alrededor del 10% cuando la realidad señala que es de más del 58%, solo que se presenta a los trabajadores desempleados, que están en el rebusque, como ocupados o trabajadores informales. Lo mismo sucede con el costo de la canasta básica, que lo reduce a la mitad para justificar un salario mínimo que equivale a la mitad del valor de la fuerza de trabajo.

Los trabajadores eligieron a Petro porque prometió el cambio, sin embargo, este no llegó, ni siquiera al Dane, a pesar de que ha tenido todas las condiciones para cambiar la metodología y desenmascarar la que han utilizado los gobiernos anteriores para justificar, entre otras cosas, un salario mínimo que no alcanza para vivir.

Cambiando la metodología del Dane se podría mostrar la realidad y así sustentar la necesidad de aumentar el salario mínimo para ponerlo a tono con el costo real de la canasta básica; también, mostrando las cifras reales de desempleo y el aumento de la productividad, se concluiría que es posible y necesario reducir considerablemente la jornada laboral para habilitar más plazas y así reducir el desempleo.

Cambiar la metodología tradicional del Dane permitiría ver una realidad que aclararía por qué chocan dos intereses en la sociedad: la de los trabajadores que necesitamos empleo y un salario para vivir, y la ganancia que buscan los capitalistas para acumular más capital.

¿Cómo viven los burócratas del Dane?

Para el Dane el costo de la canasta básica es similar al salario mínimo: 1.423.000 pesos, pero lo cierto es que el costo real es aproximadamente el doble de ese valor. El problema es que los funcionarios del gobierno y los burócratas del estado no hacen mercado, no pagan arriendo ni cuota de la deuda eterna de la vivienda a los bancos, cuyos dueños se han enriquecido extorsionando a la población.

Los burócratas del Dane no tienen idea de la economía de los trabajadores; ellos lo que saben es de la economía capitalista, la de los negocios, la que está al servicio de calcular la tasa de plusvalía que nos pueden sacar a los trabajadores. Por eso, Carrasquilla no atinó con el precio de los huevos y terminó siendo un personaje objeto de burla.

Exigimos que nos paguen el valor de la fuerza de trabajo

La burguesía, sus partidos y sus medios de comunicación siempre sustentan que un aumento importante del salario mínimo es perjudicial. Desde luego, lo sería para ellos, porque recibirían menos ganancia, pero no para los trabajadores. Con ese argumento han sostenido una reducción real del salario mínimo. Por ejemplo, en los últimos 20 años, aunque se ha aprobado un aumento nominal cada año, que equivale en promedio al 7%, traducido como aumento real solo equivale a un 2%. (ver la tabla de evolución del salario mínimo).

Pedir que el salario mínimo sea equivalente al costo de la canasta básica, 2.500.00 pesos, no es ninguna exageración, ni con eso se quiebran los capitalistas. Solo se les reduce la ganancia que producimos los trabajadores y que ellos se la apropian. Pero las mismas direcciones de las centrales obreras van a la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales con las cifras de la canasta básica y el índice de inflación aportados por el Dane. Así, ya desde noviembre se puede adivinar más o menos cuánto será el aumento del salario mínimo.

En el mejor de los casos, aumentará un 12,4%, para quedar en 1.600.000 o para llegar a 1.700.000, en todo caso, con la maniobra de incluir el subsidio del transporte.

Aumento nominal vs aumento real del salario mínimo en 20 años

Año

Salario Mínimo (COP)

Aumento Nominal (%)

Inflación (IPC, %)

Aumento Real (%)

2005

381.500

5,5

2006

408.000

4,47

4,85

-0,38

2007

433.700

9,32

4,48

4,84

2008

461.800

6,5

5,69

0,81

2009

489.900

6

7,67

-1,67

2010

515.000

5,21

2

3,21

2011

535.600

10

3,17

6,83

2012

566700

4

3,73

0,27

2013

589.500

4,02

2,44

1,58

2014

616.000

3,72

1,94

1,78

2015

644.350

4,42

3,66

0,76

2016

689.455

3,86

6,77

-2,91

2017

737.717

7

5,75

1,25

2018

781.742

5,85

4,09

1,76

2019

828.116

6,06

3,18

2,88

2020

877.803

6

3,8

2,2

2021

908.526

3,5

1,61

1,89

2022

1.000.000

10,1

5,62

4,48

2023

1.160.000

16

13,12

2,88

2024

1.300.000

12,07

9,36

2,71

2025

1.423.500

9,54

5,18

4,36

Fuente https://www.salariominimocolombia.net/historico/

“A continuación, un resumen de las estimaciones principales basadas en proyecciones recientes (Fuente IA)”:

Escenario

Aumento estimado

Salario mínimo proyectado

Fuente principal

Notas

Moderado (inflación + productividad baja)

6%–7%

$1.515.000–$1.539.921

Fedesarrollo, Bloomberg Línea, DANE (IPC sept. 2025)

Incluye inflación ~5% + 1-2% productividad. Recomendado para estabilidad económica según los gremios de la burguesía.

Base gubernamental

9,5%–10%

$1.558.733–$1.565.850

Presidente Petro, ministro Ávila

Similar al ajuste de 2025; busca reducir pobreza con alza real.

Ambicioso (doble dígito)

11%–12,4%

$1.580.000–$1.600.000

Banco de Bogotá, Forbes

Alta probabilidad según analistas; podría presionar inflación a >4,7%.

Escenario extremo

>12%

>$1.600.000 (hasta $1.700.000)

Infobae, análisis independientes

Histórico, pero riesgoso para empleo formal e informalidad (~60%).

Salario mínimo y la campaña electoral

Es inevitable que en la campaña electoral muchos temas de los trabajadores sean utilizados como bandera de campaña, tal es el caso del aumento del salario mínimo.

Ya el Gobierno y el Pacto Histórico sustentan un aumento de dos dígitos, mientras que la derecha y los empresarios argumentan que “para defender el empleo” el aumento no debe pasar del dígito. Pero con la deuda histórica que tienen los empresarios y la burguesía con nuestro salario, los trabajadores necesitamos un aumento real que cubra el costo de la canasta básica y eso exige un aumento de al menos tres dígitos. Así que ninguno de los sectores en campaña electoral va satisfacer nuestras necesidades salariales urgentes.

En un foro virtual del Centro Democrático, cuyo nombre era «Por una canasta familiar asequible», Uribe manifestó que “una política de salario mínimo no basta si está acompañada de una política de elevadísimos impuestos, de derroche y de parálisis de algunas actividades. Eso fracasa”.

Está claro: no quiere que haya aumento del salario mínimo ni que les cobren impuestos a los empresarios. Pero el cinismo va más allá. Uribe dijo que “El presidente Duque tuvo la aspiración de que el salario mínimo llegara al millón de pesos, y lo consiguió con su último aumento del 10%. El gobierno Petro ha aumentado el 16, luego el 12, y el año pasado casi el 10; ahí va un 37%. El salario mínimo ha pasado de un millón a casi millón y medio en tres años, algo que no se conocía antes. Entonces, la pregunta es: ¿por qué le está yendo mal al pueblo colombiano con ese aumento del salario mínimo, si se esperaba todo lo contrario?”

Le tenemos la respuesta a Uribe: al pueblo colombiano le ha ido mal porque el aumento del salario ha sido nominal y no real; porque el salario mínimo se ha sostenido en más o menos la mitad de lo que cuesta la canasta básica familiar. Aunque Petro haya aumentado por encima de lo que aumentaron los gobiernos anteriores, no es suficiente. Además, al pueblo le ha ido mal porque usted, Uribe, fue el autor de contrarreformas contenidas en las Leyes 50 y 789; leyes que redujeron el salario y suprimieron conquistas económicas de los trabajadores.

Presupuesto nacional: la tajada para los empresarios

Hay un porcentaje del presupuesto nacional que es para la burguesía imperialista y para la burguesía nacional. Aparte del gran porcentaje para el pago de la deuda externa, una buena parte va para los empresarios. Se destaca el dinero que recibirán los empresarios de la salud, de los servicios públicos y de las obras públicas.

La deuda externa se debería desconocer porque de ella solo se beneficia la burguesía con subsidios como el famoso “Agroingreso Seguro” de Álvaro Uribe, y cada año va sumando más y más debido a los intereses. Asimismo, los servicios públicos domiciliarios, la salud, la educación, la vivienda y las obras públicas, se deberían estatizar, así habría dinero suficiente para garantizar fuentes de trabajo de carácter estatal y con un buen salario. Pero el modelo de la llamada “iniciativa privada” solo sirve para que el presupuesto que se aprueba cada año esté en función de la tajada que se reparte para los capitalistas, que ni prestan buen servicio ni garantizan las obras que contratan. Veamos algunos ejemplos sobre la captación de parte del presupuesto, que no beneficia a la población, sino a los empresarios.

97.1 billones para la banca imperialista

El presupuesto para 2026 es de 546,9 billones de pesos, de los cuales 97.1 billones (17.8%) son destinados para pagar la fraudulenta deuda externa, que ha sido una herramienta del imperialismo para someternos imponiendo planes económicos, que incluyen la regla fiscal, es decir un límite para el gasto social.

78.1 billones para los mercaderes de la salud

Aunque el presupuesto fue concertado para poder ser aprobado en el Congreso, los empresarios no quedaron contentos, querían más subsidios, a pesar de que reciben bastante. Por ejemplo, para el sector de la salud se aprobaron 78.1 billones y como las empresas privadas de salud tienen cerca del 90% de los afiliados, y reciben por Unidad de Pago por Capitación (UPC), se quedan con cerca del 90% de esos 78.1 billones.

7 billones para los empresarios de los servicios públicos

Los empresarios de los servicios públicos tendrán un subsidio de 7 billones que son presentados como parte del subsidio a los consumidores, pero en realidad es dinero que les ingresa a ellos.

68.9 billones para Defensa y Policía

Para Defensa y Policía hay una asignación bastante alta, que es justificada para enfrentar la crisis social no con empleo y servicios públicos, sino con represión y costosos operativos contra los negocios ilegales como el narcotráfico, que que por ese carácter genera grandes ganancias.

32.8 billones para transporte

Un buen porcentaje de este rubro va para los empresarios del transporte, porque el modelo del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, “promueve” la participación privada.

Formas de transferencia al sector privado en el transporte

Concesiones y APP: alrededor del 60-70% de la inversión en transporte se ejecuta mediante contratos con empresas privadas. Por ejemplo:

Proyectos viales (4G y 5G): empresas como Conconcreto u Odebrecht (o sus sucesores) reciben pagos por peajes y mantenimiento, financiados por el presupuesto público.

Aeropuertos y puertos: la modernización de terminales fluviales y aeropuertos involucra licitaciones a privados, con subsidios estatales para viabilidad.

Transporte ferroviario: iniciativas como el tren de cercanías Bogotá-Región involucran joint ventures público-privados.

Subsidios y compensaciones: recursos para subsidios al transporte público (Transmilenio o SITP en Bogotá) benefician a operadores privados que gestionan rutas bajo contratos estatales.

Otros rubros específicos para 2026:

Desarrollo de terminales fluviales: recursos para el río Magdalena, donde privados operan bajo concesiones.

No hay transferencias directas ‘en efectivo’ al sector privado, pero sí pagos por servicios y obras, que podrían sumar hasta $10-15 billones en contratos (IA)

Conclusión: el presupuesto nacional, es, en buena medida, para los ricos; para los empresarios.

Comentarios cerrados