Colombia, Sindical ¡NO AL PROYECTO DE REFORMA DE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA PROPUESTA POR EL GOBIERNO DESDE EL MINISTERIO DEL TRABAJO! Publicado por: Editor Central el 23 septiembre, 2025 Más en Colombia: El cambio no es en el congreso, sino en las calles 4 marzo, 2026 Salario mínimo de tres millones de pesos 16 febrero, 2026 ¿Por qué mueren los mineros? 11 febrero, 2026 El Ministerio del Trabajo, ha hecho público un proyecto de decreto único por el cual se subroga el Capítulo 7 del Título 2 de la Parte 2 del Libro 2 del Decreto 1072 de 2015 que reglamenta la “negociación colectiva unificada por niveles, con las organizaciones de trabajadores del sector privado y las de los trabajadores oficiales”. Los COMITÉS Y COORDINADORAS DE SOLIDARIDAD CON SECTORES EN CONFLICTO lo rechazamos de manera categórica y radical. Reglamenta la negociación colectiva para el sector privado y para los trabajadores oficiales. Es, realmente, un ataque directo contra los sindicatos pequeños y de base que, hoy, son la verdadera fuerza de la clase trabajadora en Colombia. Pretende acabar con nuestra capacidad de negociación, silenciar nuestras voces y dejar el camino libre para que la burocracia sindical pacte a espaldas de los trabajadores y en favor de las empresas. Denunciamos la intención de favorecer a la patronal debilitando la organización obrera. Ratificamos que la autonomía sindical y la negociación colectiva son derechos conquistados con la lucha y no se negocian ni se entregan. Estamos del lado de los trabajadores y trabajadoras, no de los patronos y menos de los burócratas. Llamamos a todas las organizaciones sindicales hermanas a mantener la unidad, la movilización y la resistencia frente a este absurdo intento de retroceder en materia de derechos laborales. En Colombia, la negociación colectiva está y es regulada por el Código Sustantivo del Trabajo. Ha sido sistemáticamente intervenida para quitarle a los trabajadores asalariados los derechos adquiridos, apelando a formulaciones contenidas en la Ley 50 de 1990, la Ley 100 del año 1993, la Ley 789 de 2002, el Acto Legislativo 01 del 2005, desde gobiernos como el de Cesar Gaviria y el de Iván Duque. La burocracia de las centrales sindicales centra la discusión en lo cuantitativo y deja de lado lo cualitativo, “olvidándose” —a conveniencia propia— de que el Estado colombiano tiene como regla general la aplicación del terrorismo de estado en todo su esplendor. Con leyes como las aquí mencionadas, han legitimado y siguen legitimando la aplicación de la represión, incluida la abierta y desembozada. La eliminación física de más de 2.500 dirigentes sindicales, en la implementación de la “apertura económica”, fue clave en la desindustrialización del país. Allí, desaparecieron más de mil organizaciones sindicales en Colombia. Hoy, con esta nueva norma, los nacientes sindicatos no podrán presentar pliegos de peticiones. Su derecho fundamental de asociación sindical será mutilado y restringido porque sólo el sindicato que aparezca como mayoritario monopoliza y monopolizará a su antojo la convención colectiva de trabajo. Decir que la convención sectorial es lo mejor para los trabajadores, es partir de equívocos políticos. Subrayar que un sindicato mayoritario, apoyado por la confederación y por un gobierno, es la única garantía para negociar y que es mejor que los sindicatos que no están en esas instancias sean excluidos porque “se prestan para recortar derechos”, además de ser atrevido, no es cierto. Es clave asumir correctamente lo que viene ocurriendo en casos como el de lo que fuera la muy reconocida y significativa en nuestra historia, Unión Sindical Obrera (USO). En su seno, sus directivas se han venido sumando al respaldo y apropiación de las políticas lesivas que afectan a los trabajadores y al pueblo, por ejemplo, apoyando la legitimación del fracking. Otro ejemplo de lo que viene ocurriendo, es el del sector eléctrico. El sindicato mayoritario viene negociando las conquistas alcanzadas por los trabajadores desde el siglo pasado, en tanto otros sindicatos se han opuesto y se oponen a su manejo. El mayoritario tiene afiliados en varias regiones del país y tiene varias convenciones en condiciones deficitarias. El proyecto de decreto propicia que los sindicatos minoritarios, se deban plegar —en todo— al mayoritario, para que éste los represente, incluso donde convencionalmente las condiciones son inferiores en muchos temas, especialmente en los económicos. Como puede verse, esto es lesivo para los trabajadores. Para nadie es un secreto que debido a las políticas antisindicales de la patronal colombiana, la mayoría de los sindicatos en el sector privado son minoritarios. Con este decreto los empresarios podrán crear sindicatos amarillos de corte patronal, que les garanticen las violaciones a los derechos de los trabajadores, como sucede en Seatech International (Atún Van Camps) donde la empresa creó un sindicato patronal para legalizar los contratos tercerizados y violar permanentemente el Código Sustantivo de Trabajo (CST). En lo definido en el proyecto que confrontamos, entre muchas otras maniobras, están: Agudizar la confrontación al interior del movimiento sindical, propiciando la rivalidad dentro de los trabajadores. Pretenden generar el control absoluto de las Convenciones Colectivas desde las grandes organizaciones sindicales, en detrimento de otros sectores sindicales. Los mayores beneficiados seguirán siendo la burguesía y el imperialismo. Hacer que la confrontación ya no sea entre los patronos y la clase obrera, sino entre los mismos explotados y oprimidos, entre sus organizaciones sindicales, dado el manejo y manipulación de la negociación colectiva que en ese documento se propicia, incluso explícitamente para negársela a los sindicatos de base. Allí, la apuesta es a que las organizaciones sindicales con mayor número de afiliados asuman la negociación colectiva de manera excluyente, y —en el sector público— continúen ejerciendo su hegemonía las organizaciones que han estado y están al servicio de los intereses de los que detentan el poder del Estado, manteniendo el control desde los partidos de la burguesía (el partido Liberal, el Conservador y sus ramificaciones en el partido de la U, Cambio Radical, el Centro Democrático y demás). Atentar contra el artículo 39 y violar directa e indirectamente los artículos 55 y 56 de la Constitución Política, afectando a muchos trabajadores que verían cómo sus sindicatos desaparecerán al tiempo que se desconocen sus conquistas adquiridas, por no ser titulares de las nuevas convenciones colectivas. Sin convención colectiva un sindicato se torna en uno de los llamados “sindicatos de papel”, útil únicamente para dar fueros sindicales, que no debe ser la razón de una organización de trabajadores. El Estado colombiano está suscrito a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en esa medida sus convenios y recomendaciones son de obligatorio cumplimiento. Este proyecto de decreto viola los convenios 87, 98 y 154 de la OIT, pertinentes a la convención colectiva y al derecho de negociación sindical. Recientemente el señor Fabio Arias, en un evento sustentó el apoyo al decreto, planteando que es apoyado por la mayoría del ejecutivo de la CUT. Sin ninguna vergüenza, Arias dice que “lo único que se perdería es el fuero circunstancial”, dejando de lado que la persecución sindical y acoso laboral, lo están padeciendo los trabajadores día a día y que la única posibilidad que tienen muchos trabajadores para que no los despidan en masa es precisamente el fuero circunstancial a través de la presentación de pliego de peticiones. La negociación colectiva en el sector privado es muy distinta a la negociación colectiva en el sector estatal; pero… en los hechos, la CUT desconoce esto así como aspectos tales como el reconocimiento de los dominicales y de los recargos nocturnos. Esto, que aparece como no reconocido, o desconocido por parte de la CUT que siempre ha estado dirigida por el sector estatal en dónde se generan intereses, abre más que interrogantes Como se sabe, miembros del ejecutivo de la CUT, están comprometidos en conformar, a como dé lugar, los sindicatos por rama de industria bajo el mandato y hegemonía de la Confederación Sindical Internacional (CSI), controlada por personajes de dudosa procedencia y concepciones hostiles al proletariado. Esta confederación, como sabemos, ha entregado miles de dólares y euros a las direcciones de las centrales que inciden y controlan. Lo grave de esto es que, cualitativamente, el sindicalismo en Colombia echó al cesto de la basura los principios fundacionales del movimiento obrero y —en particular— al sindicalismo de clase y su independencia ideológica y política frente al Estado, a los partidos tradicionales y al patrón. La independencia frente a cualquier gobierno de turno, la independencia frente al imperialismo se ha convertido en un tema objetivamente prohibido de tratar al interior de las centrales sindicales. La cooptación está carcomiendo a la mayoría de las direcciones sindicales y ha desfigurado la esencia del sindicalismo en Colombia. Los responsables de esto son las direcciones de estas centrales empantanadas en la crisis política, ideológica y organizativa que padece el movimiento sindical en este país. Corresponde al movimiento sindical entre otras reivindicaciones, la lucha contra la tercerización laboral y convertir el contrato a término indefinido en su principal objetivo de lucha, junto a la lucha por la rebaja de la jornada laboral a 36 horas sin rebaja salarial. Nuestra lucha debe reivindicar que todos los desempleados puedan tener empleo, que el salario mínimo sea al menos lo que el DANE dice que cuesta la canasta familiar, que se estatice la salud para que deje de ser una fuente del enriquecimiento de unos pocos y sea de verdad un derecho fundamental. Nuestro llamado es a los trabajadores para que nos organicemos y luchemos por que se expida el Estatuto del trabajo que recoja los principios que hemos defendido, incluidos los establecidos en el Art. 53 de la Constitución Nacional. ¡Ni un paso atrás en la defensa de los sindicatos de base! ¡Viva la autonomía sindical y la lucha de los trabajadores! Nuestra posición es clara y firme: Exigimos el retiro inmediato de este proyecto de decreto antidemocrático y antisindical. ¡No lo aceptamos! ¡No lo vamos a permitir! ¡No nos vamos a callar! nota del editor: reproducimos por concordar con el sentido de la comunicación Post Views: 1.165