Repudiamos el asesinato de Joan Durán a manos del ICE: Trump y De la Espriella son responsables

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores (Colombia) y La Voz de los Trabajadores (EE.UU.) condenamos enérgicamente el asesinato de Joan Sebastián Durán Guerrero, trabajador colombiano de 26 años, a manos de agentes del ICE. Este crimen no fue un “error” ni un accidente: es el resultado directo de la política migratoria racista y represiva del gobierno de Donald Trump, ejecutada con el aval y la complicidad del presidente electo colombiano Abelardo de la Espriella.

Joan tenía permiso de trabajo, número de Seguro Social y se dirigía a su empleo como repartidor de DoorDash. Era padre de una hija pequeña. Aunque erradamente hubiera votado por De la Espriella, era un trabajador explotado que no merecía morir. Un agente del ICE apretó el gatillo y le quitó la vida frente a su hijita de tres años. Ahora quieren inventar la misma historia de siempre, que intentó atropellar a un agente federal, sabemos que es falso y que no era el objetivo de los agentes, simplemente se parecía físicamente a la persona que buscaban.

En la última semana sola, el ICE ha sido responsable por la muerte de por lo menos cuatro personas: el 7 de julio, el ICE mató a Lorenzo Salgado Araujo, un inmigrante Mexicano documentado, en cuanto iba a trabajar en la mañana en Tejas. El 13 de julio, mataron a Joan Durán. El mismo día, Jesús Manuel Arenas-Silva, de Venezuela, murió a manos del ICE en un centro de detención. El día siguiente, alguien aún no identificado fue atropellado por un camión en cuanto trato de escaparse de agentes del ICE que lo estaban persiguiendo. Estas muertes se suman a Alex Pretti y Renee Good, ciudadanos que fueron asesinados por el ICE en enero, junto con 8 más que fueron asesinados a tiros, y a las 21 otras personas que han muerto en los centros de detención de ICE este año.

Estos no son casos aislados; son la consecuencia previsible de la presión ejercida por la administración Trump para aumentar arrestos y deportaciones a cualquier costo. Los agentes actúan bajo la presión por cuotas y órdenes políticas, lo que convierte cada operativo en una cacería donde las vidas de los trabajadores inmigrantes valen menos que nada. Una actuación similar a la del ejército colombiano con los mal llamados “falsos positivos”; quien dispara tiene culpa, pero quienes propician esta política de “resultados” son los principales responsables.

En cada incidente en cual el ICE ha matado personas desarmadas a sangre fría, el gobierno ha intentado echarle la culpa a las víctimas, a pesar de que todas las pruebas muestran lo opuesto. El gobierno, está llevando a cabo una campaña de terror contra el pueblo inmigrante, que efectivamente se concretiza como una campaña de terror contra cualquier persona no blanca, y que igualmente amenaza a cualquier persona que se oponga a la política anti-inmigrante o la ideología MAGA en general.

La violencia del ICE también se extiende al interior de los centros de detención, donde cerca de 70.000 inmigrantes se encuentran presos actualmente en Estados Unidos y se enfrentan a celdas hacinadas, comida en mal estado, atención médica deficiente, castigos de calabozo y restricciones al contacto con sus familias, conformando verdaderos campos de concentración para inmigrantes. En centros como Adelanto y Delaney Hall, los detenidos han respondido con huelgas de hambre y de trabajo para denunciar estas condiciones degradantes, exigir derechos básicos y demostrar que no soportarán en silencio la barbarie que padecen. Estas cárceles migratorias son otra cara de la misma política de persecución, castigo y terror contra la población inmigrante.

Alianzas que matan 

Este baño de sangre migratorio encontró un socio directo en Colombia: Abelardo de la Espriella. El pacto con el imperialismo yanqui es explícito. El senador estadounidense de origen colombiano Bernie Moreno reconoció públicamente haber conversado con De la Espriella y coincidir en la deportación masiva de colombianos que soliciten asilo. Marco Rubio ya firmó un memorándum para deportar al activista Beto Coral por criticar al régimen de De la Espriella.

De la Espriella entrega a los colombianos al imperialismo, incluso a los que votaron por él, a cambio de fotos con Trump, apretones de manos con Rubio, favores de Moreno, y seguramente acuerdos económicos de los que sacará grandes porcentajes. Mientras tanto, los trabajadores colombianos en Estados Unidos corren peligro mortal: no solo por las balas del ICE, sino por un gobierno “propio” que los señala y los devuelve como mercancía.

Al igual que la mayoría de personas asesinadas, maltratadas y arrestadas por el ICE, Joan Sebastián no era un “criminal”. Era un trabajador. Su asesinato muestra la verdadera naturaleza del capitalismo imperialista y de sus socios locales; los trabajadores somos mano de obra barata cuando conviene y “delincuentes” cuando “estorbamos”.

Como enfrentar esta amenaza en EEUU

En este enfrentamiento entre el ICE y el pueblo, el Partido Demócrata no nos ha defendido. En Los Ángeles tanto como en Minneapolis, palabras vagas de resistencia rápidamente se convirtieron en planes de colaboración con las fuerzas del ICE y los toques de queda. Lo que sí ha frenado la campaña de terror ha sido la movilización masiva de comunidades enteras, sindicatos junto con iglesias, sinagogas, mezquitas y organizaciones comunitarias de base amenazando con interrumpir la economía de la vida diaria capitalista y repudiando directamente la idea de que el pueblo estuviera a favor de la sangrienta política de Trump. Ante la posibilidad de perder control de la población, retiraron los planes de ocupaciones militarizadas y redadas masivas.

 

No es posible reformar ni negociar con el ICE. El problema no acaba con el ICE, implica todo el aparato de represión estatal, que incluye la participación de la FBI, los policías locales, tanto como la maquinaría legal en las cortes que se aplica para extraer denuncias falsas de crímenes que condenan a la cárcel a activistas tanto como a gente aleatoria. Aunque la ley promete justicia, está construida y se aplica de manera injusta con intento constante de proteger a los ricos y a la maquinaria del Estado. Las muertes a manos del ICE y la persecución de activistas, se acompañan también de un patrón de jóvenes negros, encontrados ahorcados en lugares públicos, cuyas muertes han sido desestimado como “suicidios” por las autoridades. Las familias y comunidades de los fallecidos exigen investigaciones independientes de las muertes.

El Estado y sus leyes son injustas, pero tampoco son sin límites. El coraje y el impulso de la autodefensa de las libertades comunes que estas injusticias inspiran, se puede utilizar para organizar la amplia y continua movilización de la gente trabajadora, que forzarían a la clase dominante decidir, o retirar su política injusta o perder control sobre la economía.

 

Frente a esta alianza reaccionaria entre Trump y De la Espriella, llamamos a los trabajadores en Estados Unidos y en Colombia a:

Condenar sin equívocos el asesinato de Joan Durán y Lorenzo Salgado 

Rechazar el pacto De la Espriella-Trump. 

Investigaciones independientes y castigos para los responsables

Exigimos cárcel para los asesinos de Joan, Lorenzo y todos los criminales de ICE 

Organizar la solidaridad entre trabajadores locales e inmigrantes. 

Exigir el desmantelamiento del aparato represivo ICE y el fin de las deportaciones masivas. 

Luchar por la unidad internacional de la clase obrera contra el imperialismo y sus lacayos locales. 

 

Partido Socialista de los Trabajadores (Colombia) 

La Voz de los Trabajadores (EE.UU.)

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