¡La calle vuelve a latir! Saludamos las asambleas y movilizaciones juveniles y populares que rechazan a De la Espriella y la ultraderecha

Tras la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, miles de jóvenes, trabajadores, estudiantes y sectores populares han salido espontáneamente a las calles de Colombia para rechazar el avance de la ultraderecha de Abelardo de la Espriella, y expresar su respaldo a la candidatura de Iván Cepeda y Aída Quilcué de cara a la segunda vuelta del 21 de junio.

La primera muestra fue en Bogotá, cuando una convocatoria de jóvenes voluntarios para la campaña el 1 de junio en una sede, fue tan grande que la reunión tuvo que hacerse en la calle y rápidamente se convirtió en concentración y luego en marcha. Cientos de jóvenes tomaron las avenidas del norte y el centro de la ciudad las noches del 1 y 2 de junio, llenando las calles con energía, banderas y consignas contra el autoritarismo. Una de las localidades movilizadas fue San Cristóbal, donde la asamblea se convirtió en una marcha por la carrera décima.

En Cali, Medellín, Barranquilla, y otras ciudades del país se están dando concentraciones especialmente juveniles. En la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) en Tunja, los estudiantes salieron masivamente a las calles; lo mismo ocurrió en la Universidad del Tolima, donde la juventud universitaria se hizo presente con fuerza para rechazar el proyecto de la ultraderecha.  Estas expresiones demuestran que hay muchas personas que no están dispuestas a entregar el país al autoritarismo, la represión y la entrega total de los recursos naturales al capitalismo imperialista.

También mediante un proceso sumamente rápido, las redes y grupos que parecían olvidados de las asambleas populares empezaron a reactivarse por todo el país. Aparecen convocatorias por doquier para reuniones sindicales, gremiales y locales.  Asambleas por localidad y barrio, reuniones sectoriales que surgen de manera espontánea por ejemplo de trabajadores del sector salud, muestran por un lado la necesidad de organizarse y el error de haber dejado de lado estos espacios con la llegada del Gobierno de Petro; pero también muestra la capacidad de recuperación y respuesta del movimiento social.

¡Saludamos con entusiasmo estas expresiones de calle! Son la mejor respuesta al 43% de votación obtenida por De la Espriella y muestran que el pueblo colombiano no se resigna ante la amenaza de un gobierno que promete mano dura, fracking sin límites, precarización laboral, retroceso para las mujeres y las personas LGBTI, y mayor represión.

La organización y la movilización son las tareas del momento.

No basta con votar por Iván y Aída. Gobierne quien gobierne el próximo 7 de agosto, los derechos de la clase trabajadora, los campesinos, las mujeres, los pueblos originarios y la juventud no se defenderán en el Congreso o la Casa de Nariño, sino en las calles, con organización y lucha de masas.

El voto crítico por Cepeda y Quilcué el 21 de junio tiene ese sentido preciso, acompañar la lucha de la clase trabajadora y el pueblo por impedir que la ultraderecha más agresiva tome el control del Estado y profundice el modelo de entrega al imperialismo y represión. Votamos para frenar al enemigo más inmediato, sin depositar confianza ciega en el Pacto Histórico ni en su política de conciliación de clases. Sabemos que sus reformas son limitadas y que sus pactos con sectores de la burguesía dejan terreno abonado para el regreso de la derecha.

Rechazamos cualquier intento de fraude, la campaña de desinformación y la injerencia imperialista.

La derecha ha desplegado una brutal campaña de mentiras y manipulación mediática para intentar torcer la voluntad popular. Rechazamos cualquier intento de fraude o de desconocer la expresión democrática del pueblo. Al mismo tiempo, levantamos nuestra voz contra la injerencia del imperialismo norteamericano y de sus aliados, que buscan definir el rumbo de Colombia según sus intereses geopolíticos y económicos.

Este es el momento de retomar la organización independiente de la clase trabajadora y los sectores populares.


Las asambleas populares por barrio, por vereda, por facultad, por sindicato y por sector deben multiplicarse en todo el país. Estas asambleas deben ser decisorias, exigir interlocución directa con la campaña y compromisos reales y por ningún motivo deben volver a desactivase después de la segunda vuelta. No podemos esperar que desde arriba resuelvan nuestros problemas. La historia reciente lo demuestra: solo la presión masiva desde abajo obliga a los gobiernos —incluso los progresistas— a ceder conquistas.

 

Quien gane la segunda vuelta se enfrentará a una crisis económica profunda, presiones del Fondo Monetario Internacional, del imperialismo y una derecha rabiosa que no aceptará fácilmente la derrota. Si gana Cepeda, debemos movilizarnos para exigir el cumplimiento real de las promesas de cambio y enfrentar la contraofensiva patronal. Si gana De la Espriella, la resistencia en las calles será aún más urgente y masiva.

 

El Paro Nacional de 2021 sigue vivo en la memoria del pueblo.

Hace cinco años, millones de colombianos salimos a protestar contra la reforma tributaria de Duque, contra la miseria, el desempleo juvenil, la represión policial y la violencia sistemática. Surgieron las Primeras Líneas, las ollas comunitarias, las asambleas populares, la resistencia indígena, campesina y afro. Aunque el movimiento fue duramente reprimido, dejó una lección imborrable: la calle es el verdadero camino para conquistar derechos. Pero la memoria y la experiencia del paro no se apagó, estuvo contenida gracias a que se desvió hacia las urnas en 2022, resurgió en las protestas de estos días y debe fortalecerse ahora. No permitamos que la memoria del estallido social se convierta solo en un recuerdo. Transformémosla en organización permanente, independiente del Gobierno o de los candidatos.

 

Rechazamos los pactos por arriba que diluyen la independencia de clase. Impulsamos la construcción de una alternativa revolucionaria, basada en la autoorganización de los explotados, con el objetivo estratégico de avanzar hacia un gobierno de los trabajadores y una sociedad socialista.

Movilización y organización para derrotar la ultraderecha en las urnas y las calles

¡Este 21 de junio, voto crítico por Cepeda y Aída Quilcué para derrotar la ultraderecha!

¡La calle es nuestra!

Comité Ejecutivo PST, 4 de junio de 2026

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