Por empleo y estabilidad laboral, derrotar el régimen uribista y romper con el imperialismo

Por Comité Ejecutivo PST

Los trabajadores necesitamos resolver muchas necesidades y las más urgentes son: empleo y estabilidad laboral para poder vivir; derrotar el régimen político uribista para no morir, no sufrir persecución ni represión; y romper con el imperialismo y sus organismos económicos y políticos para no ser sometidos a sus planes de saqueo y explotación.

El capitalismo no sirve ni se puede reformar

En la actual época de decadencia del sistema mundial capitalista, desarrollarlo como “capitalismo productivo”, que es el programa de Iván Cepeda, no sirve para la sobrevivencia de millones de personas. Como viene sucediendo, muchos morirán de hambre y desnutrición, por no contar con atención universal de salud o por violencia social; un “capitalismo productivo” solo sirve para que sobreviva el sistema, alargando su agonía mientras este destruye las dos fuerzas productivas más importantes: el ser humano y la naturaleza.

El capitalismo es un sistema mundial, no hay un capitalismo nacional; además, hay una distribución internacional imperialista del trabajo, por lo tanto, no hay margen para desarrollarlo a nivel de un país. Como sistema mundial, ya está en un estado muy avanzado de degradación y el orden mundial imperialista ha distribuido lo que le corresponde a cada país. Está bien industrializar el campo y algunas ramas de la industria pesada, pero si no es con carácter estatal, las multinacionales serán las beneficiadas, no la población trabajadora.

El gobierno de Petro hizo un “Pacto por el Acero” en 2024, para la construcción de una nueva empresa siderúrgica que produzca acero plano para el sector metalmecánico (automotriz y electrodomésticos), materia prima que es importada y no se produce en Colombia, con el objetivo de sustituir importaciones; pero ese proyecto es de carácter privado. El gobierno servirá como facilitador, pero el Estado no será el dueño de esa siderúrgica.

En este contexto de crisis del capitalismo, es necesaria una respuesta a las tres necesidades urgentes.

Trabajo para todos

¿Por qué hay desempleo?

La respuesta es que los capitalistas necesitan un mercado laboral alimentado con un ejército industrial de reserva para mantener su ganancia lo más alta posible; mientras haya capitalismo, siempre habrá desempleo porque la fuerza de trabajo es una mercancía y el mercado laboral necesita ser alimentado con el desempleo.

¿Es necesaria la ganancia?

No. La sociedad se puede organizar eliminando la plusvalía, que es la parte del trabajo que los empresarios no pagan, apropiándose de esa riqueza como ganancia capitalista.

¿La desigualdad social es necesaria?

Para los capitalistas, sí; para los trabajadores y demás sectores desposeídos de la población, no. Si se elimina la plusvalía, se elimina la ganancia y la riqueza se puede distribuir equitativamente.

¿En la práctica cómo se puede disminuir el desempleo?

Reduciendo la jornada laboral a 36 horas a la semana, seis horas diarias, para repartir el trabajo, y escala móvil de horas de trabajo. Así se irá atacando el desempleo y lo que causa no tenerlo: sufrimiento por hambre, inseguridad social y un rebusque para sobrevivir, que a través del Dane lo cuentan como trabajo informal.

Para tener estabilidad laboral es necesario exigir la expedición del Estatuto del Trabajo con el carácter que ordena la Constitución en sus artículos 53, 25, 26, 39 y 54, para que los derechos no queden en el papel. Sin trabajo no hay ingresos, y sin ellos no hay vida.

Estabilidad laboral para planear la vida

El neoliberalismo impuso la precarización del trabajo con contratos tercerizados y a término fijo para actividades que son permanentes, lo que coloca a los trabajadores en una situación de incertidumbre, porque es un mecanismo de chantaje y extorsión por parte de los empresarios. Sin tener certeza de si cuando se venza la fecha del contrato a término fijo, se puede continuar con empleo, no se puede planificar, por ejemplo, la compra de vivienda ni hacer planes para el futuro; los trabajadores tampoco se pueden sindicalizar, convirtiendo el derecho a la sindicalización en letra muerta, porque quien se sindicalice para defender sus derechos lo despiden, no renovándole el contrato.

Por eso, es necesario conquistar la estabilidad laboral derrotando la tercerización y el neoliberalismo que defienden e impulsarán al extremo Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.

Derrotar el régimen autoritario criminal y uribista

El régimen autoritario con el que ha gobernado la burguesía durante décadas ha sido encarnado mejor que en ningún otro gobierno por el uribismo, con masacres, asesinato de dirigentes sindicales, desapariciones, represión a la protesta social, con colaboración y sometimiento al imperialismo norteamericano, con pactos de intervención mediante asesores militares y entrenamiento de paramilitares con mercenarios israelíes.

Un régimen que se ha sostenido durante cerca de 100 años no se derroca con elecciones ni reformas, sino mediante la movilización y la revolución. Ha habido varios intentos: la insurrección de 1848, el paro nacional de 1977, las movilizaciones de 2019, 2020 y el paro nacional de 2021, pero las direcciones siempre han canalizado esa lucha a la conciliación y las elecciones, ayudando a que sobreviva.

El plan de gobierno de Iván Cepeda es continuador de la conciliación de Petro, incluyendo acuerdos para gobernar con partidos de la burguesía, especialmente el sector liberal influenciado por el expresidente Santos.

Para derrotar el régimen uribista que ha expropiado al campesinado su tierra, a los pueblos indígenas sus territorios y a los trabajadores sus derechos, se necesita, por lo menos, una revolución democrática, que no se quede en esa fase, sino que se profundice expropiando a los expropiadores y a la burguesía de conjunto.

Ruptura con el imperialismo

Mientras se mantenga la dependencia y el sometimiento al imperialismo mundial y sus organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la OCDE, la OTAN, etc., es imposible lograr siquiera reformas, porque, gobierne quien gobierne, si no rompe con el imperialismo, tendrá que cumplir con los planes de saqueo de esas instituciones y el neoliberalismo que exige que toda la producción y todos los servicios no sean estatales, sino privados.

Un ejemplo es el acuerdo suscrito entre Petro y Trump el 3 de febrero de 2026 en la Casa Blanca, que profundizan el sometimiento de Colombia al imperialismo con la fracasada lucha contra el narcotráfico y seguridad regional, vuelos de recepción de deportados colombianos de Estados Unidos y colaboración para estabilizar el régimen controlado por Trump en Venezuela.

Legalización de las drogas

La lucha contra el narcotráfico es para mantener la ilegalidad de ese sector productivo y con ello tener una alta rentabilidad de la que se favorece con inmensas ganancias la burguesía narcotraficante, terrateniente y ganadera, y un sector de la burguesía imperialista. Petro abandonó, en la práctica, la política de legalización y se adaptó a la política de ilegalidad/prohibicionismo.

No habrá resolución de ese problema mientras no se legalice/regularice y se aborde su consumo como un problema de salud pública.

No al pago de la deuda externa

El pago de la deuda externa es tal vez una de las mayores expresiones del sometimiento al imperialismo. Se comprende que, si se deja de pagar, habrá sanciones y bloqueo, pero si esa acción se da impulsando el no pago firmemente, buscando que otros gobiernos también lo impulsen, y con la movilización, se podrá derrotar ese mecanismo que asfixia el presupuesto nacional de los países con una deuda, pagada muchas veces su monto original por los exagerados intereses, y que es el mecanismo para imponer los planes económicos al servicio de las medidas neoliberales del imperialismo. A lo más lejos que ha llegado Petro es a proponer cambiar deuda por acción climática, propuesta que el imperialismo no acepta porque lo que le interesa es seguir saqueando y destruyendo la naturaleza para su ganancia.

La alternativa es; aceptar la asfixia con el neoliberalismo, o liberarnos de ella rompiendo todos los pactos, incluyendo la deuda externa; esto como parte de la lucha por la segunda independencia.

Un programa de transición

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores impulsamos desde cada lucha cotidiana, un programa de propiedad colectiva de los medios de producción y sin ganancia para los capitalistas y así poder repartir equitativamente la riqueza, y conquistar un cambio de fondo estructural; entretanto, presentamos un programa de transición que vaya hacia la ruptura y destrucción del capitalismo.

  1. Reducción de la jornada laboral a 36 horas a la semana, seis horas diarias, para repartir el trabajo, y escala móvil de horas de trabajo. Expedición del Estatuto del Trabajo.
  2. Plan nacional de obras públicas para garantizar pleno empleo y condiciones de vida dignas.
  3. Aumento general de salarios por encima de la inflación, salario mínimo equivalente al costo de la canasta básica y escala móvil de salarios.
  4. Plena estabilidad laboral, supresión de contratos a término fijo, órdenes de prestación de servicios y tercerización laboral, incluidos los contratos sindicales.
  5. Estatización de la salud, las pensiones, la educación, la vivienda, el transporte y los servicios públicos domiciliarios.
  6. Plan de emergencia con presupuesto contra la violencia machista. Plan de garantías de empleo y no discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, etnia o nacionalidad.
  7. Cárcel para Uribe por sus escandalosos crímenes, castigo a los culpables del genocidio paramilitar y de la represión estatal, y reparación a las víctimas.
  8. Tribunal obrero y popular con participación de las víctimas para juzgar a los responsables, desmonte inmediato del ESMAD y los paramilitares, libertad para los presos políticos.
  9. Libertad a todos los presos por luchar, no más falsos positivos judiciales
  10. Por una reforma política verdaderamente democrática que nos permita presentar nuestros propios candidatos en la siguiente elección.
  11. Reforma agraria democrática y radical. Expropiación sin indemnización de los grandes latifundios y entrega de tierras a campesinos, indígenas y afros, con apoyo estatal para una agricultura sostenible, rompiendo el poder de los terratenientes.
  12. Prohibición del fracking y la megaminería contaminante. Transición a energías renovables bajo control obrero, priorizando la justicia ambiental para comunidades afectadas por el extractivismo.
  13. Es necesario romper con Trump y la OTAN ya. No a los acuerdos de sometimiento. No a la injerencia imperialista en las elecciones. No al pago de la deuda externa.
  14. Ruptura con la política antidrogas del imperialismo.
  15. Fuera militares yanquis de Colombia y del mar Caribe.
  16. Exigimos la nacionalización sin indemnización de las industrias estratégicas (petróleo, minería, energía, telecomunicaciones) y los bancos, bajo control democrático de los trabajadores, para romper la dependencia del capital imperialista y financiar necesidades sociales.
  17. Todo el apoyo al pueblo palestino, iraní y libanés, ruptura total con Israel, cese de toda relación militar y comercial con Israel.
  18. Por la soberanía de los pueblos, fin a la invasión de Putin en Ucrania. Una Ucrania obrera libre del imperialismo ruso, europeo y norteamericano.

Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden

Sabemos que este no es el programa de Cepeda. Por eso, llamamos a los trabajadores y trabajadoras, a los sectores populares y al conjunto de los oprimidos, a no limitarse a ir a las urnas, sino a organizar comités de lucha, asambleas populares y movilizaciones que desafíen el orden capitalista, que es el que mantiene el actual estado de cosas en la sociedad.

Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden; por eso debemos desde ya organizar la movilización independiente del gobierno y luchar por nuestras reivindicaciones. Votar críticamente es una táctica, no un fin. La verdadera emancipación solo llegará con la revolución socialista, liderada por la clase trabajadora, hacia un mundo sin explotación ni opresión, y para eso necesitamos construir un partido de los trabajadores y los explotados.

¡Por la organización obrera y popular independiente! ¡Por un gobierno obrero, campesino y popular!

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