Carta abierta de la madre de Carolina Garzón al presidente Petro

Señor presidente Gustavo Petro, mi hija, Stephany Carolina Garzón Ardila, desapareció en Quito, Ecuador, el 28 de abril de 2012 mientras estaba de vacaciones con otros compañeros de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá de Bogotá, donde estudiaba. Ella, de 22 años entonces, era activista estudiantil y militante del Partido Socialista de los Trabajadores.

En ese entonces, el presidente de Ecuador era Rafael Correa y el de Colombia, Juan Manuel Santos. Los dos en cada país nos atendieron: el presidente Correa directamente en su despacho de Quito y el presidente Santos a través de su canciller.

El gobierno de Correa aprobó una recompensa de 20.000 dólares para quien supiera del paradero de mi hija y hubo coordinación entre fiscalías de ambos países.

Después del cambio de presidentes, en Ecuador Lenín Moreno y en Colombia Iván Duque, no hubo ningún interés por parte de ellos en el caso de desaparición de mi hija.

Desde hace 14 años, cada 28 de abril vamos a la Cancillería colombiana a intentar establecer un diálogo con quien esté en el cargo para solicitar ayuda del gobierno colombiano para buscar coordinación con el gobierno de Ecuador.

Del presidente Iván Duque no esperamos nada; sabíamos que, como buen uribista, no le interesaban las víctimas de desapariciones, menos si eran activistas estudiantiles y militantes de una organización de izquierda. Pero de su gobierno, del que sí esperábamos al menos que nos atendiera, pasados más de tres años, no hemos recibido ningún apoyo y cuando vamos a la cancillería a buscar apoyo, se limitan a decirnos que la dejemos en correspondencia.

El senador y candidato presidencial Iván Cepeda, como integrante del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), estuvo también pendiente del caso de mi hija y organizaciones como el Colectivo José Alvear Restrepo y el representante a la Cámara Alirio Uribe.

Una vez más, tal vez como última oportunidad en su gobierno, mi familia y el PST esperamos que nos pueda escuchar, directamente o a través de su canciller. Los funcionarios que han estado al frente de la Cancillería no saben el dolor de tener un ser querido desaparecido; usted, que sí lo ha vivido con compañeros y compañeras del M-19, lo comprenderá.

Señor presidente Gustavo Petro, como madre recurro a usted con profundo dolor e incertidumbre, pero con una esperanza inquebrantable, para solicitar su apoyo y solidaridad, destacando que la desaparición es una situación peor que la propia muerte.

Gracias por la atención prestada.

Quedamos atentos a una respuesta favorable.

Cordial saludo,

Alix Mery Ardila

Madre de Carolina Garzón

Bogotá, 27 de abril de 2026

Correo, [email protected]

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