Campaña electoral Voto crítico por Iván Cepeda. Contra el uribismo y la derecha Publicado por: Administrador el 24 abril, 2026 Más en Campaña electoral: El cambio no es en el congreso, sino en las calles 4 marzo, 2026 Los programas de los candidatos y el programa que proponemos 11 febrero, 2026 Por la derrota definitiva del uribismo, este 26 de Octubre, voto crítico por Iván Cepeda 15 octubre, 2025 Comité Ejecutivo PST El Partido Socialista de los Trabajadores llama al voto crítico por Iván Cepeda en las elecciones presidenciales del 31 de mayo, contra las candidaturas burguesas de la derecha, sin dar apoyo político a su programa e impulsando al mismo tiempo la independencia que debemos tener los trabajadores frente a todos los gobiernos que defienden el capitalismo. Voto crítico, no apoyo político El sistema electoral en el actual régimen político es hostil a la presentación de candidaturas que expresen nítidamente los intereses de la clase obrera, y mucho más con un programa revolucionario y socialista. Por eso, en la actual campaña electoral, no existe ninguna candidatura ni obrera ni socialista que proponga un verdadero gobierno de los trabajadores y el pueblo. Muchos nos contestarán que existe la candidatura de Iván Cepeda y Aida Quilcué, como una propuesta que favorece a los pobres y que le dará continuidad al gobierno progresista de Gustavo Petro en su propósito de lograr reformas sociales que mitiguen la desigualdad social y la falta de democracia que ha beneficiado a las élites colombianas. La verdad de cuatro años de ese gobierno progresista que Petro nunca escindió es que nunca se propuso acabar con el capitalismo ni promover un gobierno sin esas élites; siempre fue claro en su objetivo de mitigar el descontento social promoviendo un capitalismo “humano” y “verde” en el que reine la prosperidad para pobres y ricos. Pese a algunas medidas no despreciables, como la reforma laboral y el aumento del salario mínimo, las condiciones reales de vida de las masas pobres del país no han cambiado sustancialmente. La rueda de la explotación sigue su curso, obteniendo ganancias de la tercerización, la flexibilidad laboral, la opresión y la sobreexplotación del trabajo. Por eso nuestro llamado a votar por Iván Cepeda no tiene el carácter de un apoyo político al actual gobierno, ni al proyecto de continuidad de Cepeda; significa un acompañamiento a las masas trabajadoras que, todavía confiando en ellos, luchan legítimamente contra los intentos del uribismo y la oposición burguesa de derecha de regresar al gobierno y hacernos retroceder 20 años atrás, a la época de la violencia de la “seguridad democrática” de Uribe. ¿Entonces, por qué voto crítico por Iván Cepeda? Nosotros confiamos en que las masas trabajadoras, campesinas, indígenas, las mujeres, los jóvenes y las negritudes, más pronto que tarde, no se conformarán con promesas de reformas que posponen indefinidamente sus reivindicaciones más sentidas. Pronto se darán cuenta de que el problema no son solo los de derecha, sino todos los burgueses que se benefician de este sistema. Pronto entenderán que un gobierno entre burgueses y representantes de los movimientos sociales termina por favorecer los intereses de los más poderosos. Pronto entenderán que el régimen político antidemocrático hay que cambiarlo de raíz, no con reformas superficiales. Pronto llegarán a la conclusión de que un verdadero gobierno obrero, campesino y popular es necesario para llevar a cabo esas tareas y que sin una revolución social será imposible. En ese proceso, seguramente tanto Petro como Cepeda quedarán rebasados por la historia. Nuestro voto crítico se propone acompañar esa experiencia, animando la lucha y la independencia de clase y explicando pacientemente nuestras diferencias y por qué el problema de fondo es el propio capitalismo y la necesidad de un verdadero socialismo. Iván Cepeda se compromete a darle continuidad al programa de Petro de concertar algunas reformas para enfrentar la crisis social, haciendo un Acuerdo Nacional con la burguesía y desarrollando el capitalismo, como un capitalismo “humano”. Es un programa que puede atraer por su carácter pacifista y conciliador, pero precisamente por eso mismo va a perpetuar el principal problema que hay con el gobierno de Petro: enmascarar que la sociedad está dividida en clases sociales, en donde hay lucha de clase e intereses de clase completamente antagónicos; donde si una clase gana es porque la otra pierde, y quienes no han dejado de ganar son los capitalistas. Los terratenientes se han enriquecido y acumulado tierra porque la han expropiado al campesinado pobre y a los pueblos indígenas; las medidas de reforma agraria no han modificado esa realidad. Los corruptos se han enriquecido porque se roban parte del presupuesto nacional que debe ir a la inversión social, y en este gobierno, debido a la participación y tolerancia de los burgueses corruptos, lo han seguido haciendo. Los bancos y los empresarios de la vivienda ganan porque pierden los trabajadores pagando intereses y cuotas de vivienda carísima, muchas veces perdiéndola porque no la pueden pagar; los empresarios de la salud ganan porque los usuarios pierden la salud y la vida al no ser atendidos porque no invierten en la atención y en medicamentos. Cuatro años de un gobierno burgués “progresista” El gobierno de Petro viene pasando a la historia como el primer gobierno de izquierda en Colombia, por fuera del viejo bipartidismo y el gobierno de las élites burguesas del país. Pero un gobierno no se debe definir por sus discursos o sus posturas más a la izquierda o derecha, sino por su composición de clase y por lo que defiende. El gobierno de Petro ha sido claramente un gobierno en el marco del Estado capitalista, el cual ha mantenido. Su composición desde el inicio hasta hoy incluye tanto a personajes de la izquierda reformista como a independientes y representantes de sectores y partidos burgueses; por lo tanto, es un gobierno de conciliación de clases, un gobierno de Frente Popular. Es cierto que muchos de los discursos de Petro, especialmente los pronunciados en las plazas o en los foros de la ONU, están cargados de frases que cuestionan aspectos del capitalismo, o que ha asumido posiciones valientes frente al genocidio palestino, pero Petro y su gobierno deben ser juzgados más por sus acciones que por sus palabras. El gobierno de Petro fue producto de las grandes movilizaciones de 2019 y el paro nacional de 2021 que reclamaban un cambio para enfrentar la crisis social, en un país con niveles reales de desempleo superiores al 60%, aunque presentando el rebusque como trabajo informal; altos índices de delincuencia tanto al interior de los sectores populares como de la burguesía; corrupción en todas las instituciones del Estado, las empresas, los gobiernos y en el Congreso; altos niveles de inseguridad producto del desempleo, la miseria, la industria del narcotráfico y el paramilitarismo; concentración de la tierra en manos de unos pocos terratenientes y ganaderos que la han expropiado al campesinado pobre; y dependencia y dominación del imperialismo que interviene para imponer sus planes políticos, militares y económicos. Para enfrentar a la derecha: ¿Concertación o movilización? La realidad mundial es un espejo para Colombia. Hemos visto cómo, luego de gobiernos llamados alternativos, han ganado las elecciones gobiernos reaccionarios, de derecha y ultraderecha, como Trump en Estados Unidos, Milei en Argentina y Kast en Chile. Es comprensible que se busque por todos los medios impedir que eso pase en Colombia. Pero lo que muchas veces no se ve es que al triunfo de la derecha le precede el fracaso del reformismo, que no logra resolver los problemas de las masas y, al contrario, contribuye a su desorganización y desmovilización, favoreciendo los proyectos de derecha que capitalizan el descontento. El viejo discurso estalinista y reformista nos lleva diciendo hace más de 90 años que a la derecha se le combate aliándonos con los burgueses “buenos”. Lo cierto es que los grandes triunfos contra la derecha y el fascismo se han dado por la propia lucha de clases y el enfrentamiento directo a esos proyectos contrarrevolucionarios. Con el fascismo y la derecha no se discute, se les combate. Por eso las amenazas de la derecha en Colombia, que son continuidad del paramilitarismo y el narcotráfico, no se les enfrenta con conciliación, sino con organización y defensa de nuestras organizaciones, activistas y derechos, por nuestros propios medios. Aunque las elecciones en la democracia burguesa son una distorsión de la verdadera lucha de clases, sabemos que la actual polarización política es expresión de esto, de la verdadera lucha de clases. Millones intuyen que, si gana la derecha, perderemos conquistas y derechos, aumentará la inseguridad, se multiplicará la corrupción, la poca soberanía que queda será entregada completamente a Trump y el régimen se fortalecerá con más represión y crímenes como los falsos positivos, masacres, extorsión, desplazamientos y expropiación de tierra al campesinado y pérdida de derechos. Si gana Iván Cepeda, el juego no se habrá terminado Si gana Iván Cepeda, con su programa de desarrollar el sistema como un capitalismo “humano”, mediante la concertación, no lograremos las reivindicaciones históricas, como no las logramos con Petro, más allá de recuperar algunos derechos como el pago de horas extras y menos represión. No se trata de que “no lo han dejado gobernar”, como tampoco dejarán “gobernar” a Cepeda. Se trata de que la burguesía ya demostró que no está dispuesta a concertar ni lo más mínimo. Si nos movilizamos, podremos conquistar el cambio Los pocos logros con el gobierno de Petro no fueron producto de su programa, menos de su política de concertación; fueron producto del impulso de la movilización del paro nacional de 2021 y las movilizaciones y huelgas que desarrollaron los trabajadores y los pueblos indígenas, de tener una relativa independencia frente al gobierno, la que no han tenido las direcciones de las centrales obreras que han frenado y controlado la movilización o la han colocado al servicio de apoyar al gobierno. Voto crítico sin hipotecar la independencia frente al gobierno Si el capitalismo es un sistema que explota el trabajo asalariado, expropiando la riqueza que producimos los trabajadores, no es un sistema que los trabajadores podamos reivindicar como nuestro; en el mismo sentido, un gobierno que pretenda desarrollar el capitalismo no es un gobierno de los trabajadores. Por eso debemos mantener independencia política con la consigna: gobierne quien gobierne, los derechos se defienden. Un ejemplo de independencia fue el de los trabajadores del Ministerio del Trabajo en 2025 con una huelga de 60 días, quienes no se declararon antipetristas, expresando que votaron por Petro, pero también manifestaron que, independiente de ello, defendían sus derechos exigiendo el cumplimiento de unos acuerdos que habían pactado con ese gobierno. En conclusión: llamamos a votar por Cepeda, pero al mismo tiempo ese llamado incluye que no hay que confiar en su gobierno, por su programa de desarrollo del capitalismo y su política de concertación y un Acuerdo Nacional con la burguesía. Por un verdadero gobierno obrero y popular y un programa al servicio de los trabajadores y los sectores populares A cambio del programa de Cepeda, impulsamos uno socialista, no como el capitalismo del chavismo o el chino, que de socialista o comunista solo tienen el nombre. Impulsamos un programa de propiedad colectiva de los medios de producción para eliminar la plusvalía y repartir equitativamente la riqueza; distribuir el trabajo para desempleo cero; tierra para quien la trabaja e industrialización del campo; servicios públicos domiciliarios, salud, vivienda y educación gratuitos a cargo del Estado, y un gobierno de los trabajadores con democracia obrera y un régimen político basado en las organizaciones de los trabajadores. Este programa no lo lograremos en el Congreso, ni con elecciones burguesas, ni con gobiernos de colaboración de clases, sino con lucha en la calle y una revolución socialista, y para eso necesitamos construir un partido de los trabajadores y los explotados; el Pacto Histórico es una organización donde confluyen los intereses de los pobres y los ricos, dominando siempre el lado más fuerte, el lado de la burguesía. Por eso, llamamos al conjunto de la clase trabajadora al voto crítico por Cepeda y a retomar la lucha directa por sus reivindicaciones con total independencia del gobierno. Post Views: 24